La comunicación como modelo para el cuerpo y la mente

 

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” La consulta familiar recurriendo a un diálogo completo y franco y animados por la certeza de la necesidad de obrar con moderación y equilibrio, puede ser la panacea para los conflictos familiares”.  C.U.J.

La comunicación como modelo para el cuerpo y la mente

Muchas personas creen que la sexualidad humana sigue modelos animales.

Apenas comprenden que un ser humano es -o debería ser – una criatura en la que los valores , y las elaboraciones de la mente y las emociones, prevalecen sobre la programación primitiva de los instintos animales. Si hubiesen estudiado la historia de la evolución de nuestro cerebro y hubieran comprendido su inmenso potencial y sus poderes superiores, demasiado a menudo infrautilizados, reconocerían con los científicos y sexólogos modernos que el ser humano, incluso en su actividad sexual, se compone sólo en un grado menor de lo que podemos llamar instinto o “pulsión”, y en mucha mayor medida está guiado por operaciones mentales tales como educación, los valores, la tradición, la cultura, los tabúes, el deseo de oponerse, de destruir, de amar y de apreciar.

La comunicación, en un sentido amplio de la palabra, no es sólo una operación verbal, sino que usa muchos otros medios más efectivos. El lenguaje corporal es uno de los métodos de comunicación universalmente entendidos…¡siempre y cuando los signos y los gestos se interpreten de la misma manera!.

Hoy en día, cada vez más personas de los países llamados civilizados han llegado a valorar la comunicación verbal sólo con un interés relativo: ¡suele desconfiarse de ella, sobre todo entre los jóvenes!.

En muchas culturas no occidentales, los enunciados verbales se valoran respeto al trasfondo de otros instrumentos tales como el gesto, la mímica o el silencio. Además, las personas todavía dotadas de la sensibilidad, la intuición y la sabiduría de la experiencia y la tradición que surgen de una filosofía de la vida imbuida de un sentimiento religioso, evaluarán la comunicación verbal respeto a este trasfondo más amplio y conseguirán una comunicación más completa que quienes sólo dependen de las palabras.

Las ciencias sistémicas modernas han enunciado la máxima de que los seres humanos no pueden evitar comunicarse: ¡aunque esté en silencio, un ser humano está comunicándose todo el tiempo! Como he descubierto, un terapeuta sentado frente a un cliente puede comunicarse a través de una mímica sensitiva indicando que está siguiendo lo que dice el cliente con comprensión y sentimiento, ¡o bien lo está desaprobando! (…)

En la actividad sexual, un ser humano debe utilizar muchos de sus modos de comunicación para transmitir mensajes complejos a su pareja. En la vida sexual, un ser humano utiliza su cuerpo de maneras diferentes, integrando modalidades de acción y percepción automáticas, semiautomáticas y conscientes. No sólo son los deseos y las decisiones individuales los que salen a la luz, sino también patrones culturales transmitidos a través de las épocas y las generaciones. La sabiduría familiar, los tabúes de varias generaciones, las percepciones vinculadas, por ejemplo, a la influencia de los medios de comunicación o a un intenso intercambio con los amigos, los padres, la autoridad o las normas culturales…Todos estos modos y conceptos diversificados (y generalmente insconcientes, o vagamente semiconscientes) forman una especie de fondo de las formas de expresión sexual del individuo. La persona puede estar armonizada, o en rebelión, o totalmente inhibida por las modalidades transmitidas a través de la tradición o la educación, el ejemplo o los medios de comunicación.

La esencia de toda esta cuestión es que la sexualidad es la expresión de la elección de un individuo en el contexto de algo mucho mayor. Los mensajes inconscientes de la tradición y la educación tienen un gran impacto. Ninguno es mayor que la imagen totalmente confusa que la mayoría de la gente tiene del aspecto ético y moral que subyace en todas las actividades humanas, y que nace en gran medida de la religión y la cultura. En una época de desintegración de los valores morales y éticos y de decadencia general, la sexualidad no puede ser algo sencillo para los seres humanos.

Es paradójico que mucha gente desea ser liberal en su actividad sexual, pero se encuentra atrapada entre tabúes o prohibiciones que no puede entender ni aceptar. (…)

Los valores éticos sensatos coherentes con la vida moderna, son la mejor ayuda para los jóvenes. Encuentro a gente joven dotada con un conocimiento superior (comparado con el de sus mayores)   de la necesidad de un sistema moral y ético coherente subyacente a las relaciones sexuales. Están totalmente deseosos de adaptar las situaciones de su vida a ese sistema, ya que esta visión está basada en la realidad, la lógica y la sensatez en todos sus aspectos.

Dra. Agnes Gaznavi , del libro: La sexualidad, relaciones y crecimiento espiritual

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Formación de la pareja

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 ¿Por qué de entre tantos millones de personas que habitan el mundo uno escoge a otro como compañero?

Los jóvenes se casan porque se enamoran, porque desean tener hijos, para salir del hogar familiar,  etc. Son muchas y diferentes las razones por las que se casa la gente. El atractivo físico tiene su importancia a la hora de elegir la pareja estable, pero no garantiza la compatibilidad ni la permanencia del matrimonio: llevar una vida satisfactoria con la pareja requiere que ambos sean compatibles en muchas otras áreas.

Los mejores esposos son los mejores amigos.

 

Y además, el hombre y la mujer deben ser verdaderamente amigos y deben sentir simpatía el uno por el otro.

‘Abdu’l-Bahá                                                                                                                                                                                                                           

 

Muchas veces uno espera del otro lo que le ha faltado en su familia de origen, se busca la complementariedad, es decir, que nuestra pareja nos complete y aporte lo que nos falta. También se puede elegir pareja buscando rasgos que recuerden a la propia familia de origen,  para perpetuar así las pautas de relación aprendidas.

 

Cada uno, no obstante, debe poner el máximo cuidado por informarse profundamente del carácter del otro, para que el convenio obligatorio entre ellos sea un lazo que perdure por siempre. El propósito debe ser éste: convertirse en amorosos compañeros y camaradas cada uno para con el otro, por el tiempo y la eternidad…

Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá. 

 

Casi todos nos casamos por amor, pensando que nuestra vida  así mejorará y se enriquecerá con nuevos ingredientes que aportará el amor: gratificación sexual, sensación de pertenencia, sentirse necesario, tener hijos, etc.

El amor es el sentimiento que da inicio a un matrimonio y más tarde, sin dejar el amor, la vida cotidiana es la que determina su funcionamiento.  En toda pareja existen tres partes: yo, tú y nosotros. El amor auténtico  da cabida a estas tres partes sin que ninguna de ellas domine sobre las demás. Son dos personas y tres partes, cada una de ellas significativa, cada una de ellas con vida propia. Cuando yo soy más “yo” y tú eres más “tú”, juntos construimos mejor un “nosotros”.

 

El progreso de uno misteriosamente influye en el otro. Llegan a ser los tutores de las almas uno del otro. La distancia o la muerte, fuerzas meramente físicas, no pueden causar su desintegración.

‘Abdu’l-Bahá. Life With Nayan. Citado en Amor, Noviazgo y Matrimonio.

 

El amor es un sentimiento que aparece sin motivo y para que pueda desarrollarse debe ser alimentado día a día. Viene a ser como una semilla que germina, y necesita luz y alimento para seguir creciendo.  Los sentimientos amorosos y tiernos de la etapa de galanteo dan paso al matrimonio cuando la pareja se da cuenta que desea compartir más íntimamente su vida.

 Maria ferrer – Psicóloga

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TERNURA (del libro: Sexualidad, relaciones y crecimiento espiritual)

pareja1.jpg La ternura es una necesidad humana normal y cada vez se ve más que la sexualidad moderna abarca esta expresión del amor. Si se suprime o está ausente en un individuo y en su relación, el efecto puede ser devastador. En particular, las mujeres suelen expresar más su absoluta necesidad de ternura, y su ausencia en la relación puede ser una razón de divorcio.

Los cuidados, el compartir y preocuparse por el otro, son hábitos cotidianos importantes en una relación e impiden que se agote o marchite, en particular si el materialismo, la rutina, las preocupaciones, las dificultades, las pruebas y las penalidades rodean a los enamorados.

La ternura de corazón es una cualidad que encuentra su expresión en el tono de voz, en la calidez o el cariño; el corazón y el cuerpo de la otra persona son capaces de percibirla. ¡Expresar sentimientos de ternura es una cualidad humana normal! Las madres expresan ternura hacia sus bebés y sus hijos pequeños: cuando lavan y secan a su pequeño con cariño, acarician su suave piel, lo miman, lo sostienen, lo abrazan y lo acunan, ¡todo se percibe como una oleada de ternura procedente de esta gran fuente de bondad que es la madre!

Hoy en día, también los padres pueden expresar cierto cariño y ternura cuando sujetan a su hijo, juegan con él, atienden sus necesidades e intercambian caricias. No ha sido siempre así. Por ejemplo, me contaron que mi bisabuela se negaba a besar a sus hijos, ¡y mantuvo ese principio toda su vida! En el pasado, muchos hombres reprimieron su deseo de ser tiernos con sus hijos, pero se ablandaban cuando nacía su primer nieto, lo mimaban y jugaban a juegos sencillos y tiernos con él. También es posible ver a una persona dura y rígida, que nunca ha demostrado ternura con nadie, enternecerse e inclinarse para hacer mimos a un gato y acariciar su brillante pelambrera negra.

Al observar cómo las madres cuidan de sus pequeños, se observa que suelen dispensar mucha ternura y cariño hacia sus hijos varones, pero son más conscientes de tener que educar bien a sus hijas y, por ello, son más estrictas con ellas; ¡ sin embargo, al parecer las niñas pequeñas y grandes así como muchas mujeres, tienen una gran necesidad de ternura! Me parece como si estuviesen expresando, en sus sentimientos, su cuerpo y su mente, que necesitan esa ternura en la edad adulta porque no tuvieron la bendición de recibirla en su niñez; hay una gran ansia en la mayoría de las mujeres que he conocido.

Esta gran necesidad no satisfecha de recibir una generosa ración de ternura suele reprimirse hasta que la mujer llega a la plena madurez y ha vivido con su cónyuge durante años. Entonces se hace cada vez más presente y, a menudo, el cónyuge se ve abrumado por esta gran necesidad, frecuentemente no muy bien expresada. Además, la mayoría de los hombres no han aprendido a expresar la ternura, aunque parecen haber recibido una gran cantidad de sus amorosas madres; ¡por consiguiente, se sienten muy desconcertados a la hora de afrontar esta extraña y novedosa necesidad de su pareja!

Cuando la sexualidad se inhibe o cesa, y el problema parece encontrarse en la mujer, muy a menudo uno de los problemas subyacentes es la necesidad no satisfecha de la mujer de que haya ternura en la relación.En mi despacho, a menudo explico a ambos miembros de una pareja que las mujeres, al parecer, tienen un mayor deseo de experimentar ternura en sus relaciones.

También les expongo que las mujeres parecen tener en sus cuerpos el ansia de recibir ternura en abrazos amorosos; quieren sentirse sostenidas y protegidas, y notar una ternura perdurable en su pareja. Con mucha frecuencia, estas necesidades son contrarias a la urgencia de acción para la expresión del gran deseo de sus parejas masculinas; así, a menudo las necesidades de la mujer quedan sumergidas por las urgencias más apremiantes de su compañero. Entonces, la mujer vuelve a ceder y a reprimir sus necesidades, pero se deprime y deja de sentir el ansia de expresión corporal en la relación. ¡ Y todo esto confunde a los maridos!

La mayoría de los seres humanos anhelan aprender, pero sólo en su intención y sus palabras, no en hechos, y muchos cónyuges se han vuelto bastante sordos a los deseos de sus parejas, en especial si las consideran extravagantes o creen que plantean cosas incómodas para ellos.

Cuando esto sucede durante meses, años o décadas, la necesidad reprimida de ternura se convierte en una fuerza destructiva en el inconsciente. Conduce a la rebelión, la depresión y la ansiedad, y a menudo a un deseo irresistible de separación para no tener que vivir bajo el mismo techo que su torturador: el compañero con buenas intenciones pero bastante perezoso.Este deseo de separación e incluso divorcio es una terrible consecuencia de una necesidad sencilla, humana y moderna: ¡la ternura!

Dra. Agnes Ghaznavi -Psiquiatra

Castidad – Continuación

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En las enseñanzas bahá’ís, la castidad “implica una vida sexual inmaculada y casta tanto antes como después del matrimonio. Castidad absoluta antes del matrimonio y fidelidad absoluta hacia nuestra pareja escogida después del matrimonio. Fidelidad en todos los actos sexuales; fidelidad de palabra y obra.” S. E.

Además, para los bahá’ís la castidad es aplicable tanto a hombres como a mujeres:

“Di: No puede ser contado entre el pueblo de Bahá aquel que sigue sus deseos mundanos, o que fija su corazón en las cosas de la tierra…si encontrase la más bella y la más atractiva de las mujeres, no sentirá su corazón seducido por la menor sombra de deseo por su belleza. Tal hombre es, de hecho, la creación de la inmaculada castidad. Así os instruye la Pluma del Antiguo de los Días, como ha sido ordenado por vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todomisericordioso.”

…En una sociedad nueva en la que muchachos y muchachas, hombres y mujeres, practiquen la castidad antes y durante el matrimonio, cada sexo adquirirá un profundo sentido de la justicia y se liberará de consecuencias funestas en sus vidad y sus personalidades.

En este sentido, la castidad es una medida divina que salvará la vida y la sociedad, aunque será difícil de poner en práctica para las personas educadas en una sociedad que maneja hábilmente la doble norma. Sin embargo, mediante esta visión, bahá’ís de todo el mundo están esforzándose con alegría por sostener este nuevo valor y legarlo a sus hijos como un don para las futuras generaciones. De esta manera poco a poco se pondrán nuevas bases para la sociedad y darán los frutos de matrimonios más felices.

La castidad y la pureza del corazón, del alma y del cuerpo van unidas. La castidad es una actitud que también guía a una persona a la hora de elegir cónyuge: en este sentido, es una protección tanto para hombres como para mujeres.
La castidad no sólo es la regla de oro para la actividad sexual individual. Tambié, es una de las cualidades “tan fundamentales para el funcionamiento saludable de la sociedad humana que debe sostenerse en cualquier circunstancia.” CUJ

Sin la castidad, se detiene la evolución de la sociedad humana. Entonces, la sociedad se sume en la decadencia y tiene que atravesar un largo período de renovación, tal como sucedió tras la caída del Imperio Romano. Los frutos más hermosos de la sociedad -una civilización que manifieste aspectos tales como la justicia, la evolución, el desarrollo, la libertad dentro de unos límites, la cultura – son imposibles en una organización social que pisotee la ley de la castidad.

Además,los escritos bahá’ís hablan del aspecto purificador de la castidad, más allá del cariz físico de la esfera sexual: la purificación del deseo y la evolución hacia el desapego, la pureza de sentimientos e ideas. Si se practicase durante generaciones, esta visión de la castidad elevará a los individuos a nuevas alturas de fuerza (la pureza y la fuerza están relacionadas) así conducirá a la gente a nuevas dimensinos de virilidad y feminidad:

“Cuando el alma del hombre es exaltada y su cuerpo no es más que la herramienta para su espíritu iluminado.
Respecto a los aspectos positivos de la castidad, Shoghi Effendi también afirma que la Fe Bahá’í reconoce el valor del impulso sexual…y sostiene que la institución del matrimonio ha sido establecida como canal de su expresión legítima. Los bahá’ís no creen que el impulso sexual deba reprimirse sino que debe regularse y controlarse.”

Los seres humanos evolucionarán, tanto a nivel individual como colectivo: la práctica de la castidad por ambos sexos creará una protección para los individuos y la sociedad como nunca se ha experimentado en la historia de la humanidad. Fortalecerá el caracter de las personas y su sentido de la responsabilidad hacia el carácter, los sentimientos y las sensaciones corporales íntimas de otras personas. Nadie se creerá con el derecho de transgredir la intimidad de otro sin su permiso. Además, y ésta es la cara positiva de la moneda, la gente será mucho más consciente de sus sensaciones y de su placer, y no se dejarán arrastrar por sus instintos hasta caer en la degradación.

…Todas las leyes divinas tienen la misión de proteger a los seres humanos de rebasar los límites. Por una parte,estos límites señalan la frontera entre la vida privada y la social, o nos impiden invadir el espacio vital de otras personas. Por otra parte, las leyes también sirven como protección para la innata fragilidad de los seres humanos, ya que sólo esta fragilidad y apertura da a luz nuevas virtudes y fuerzas…

Dra. Agnes Ghaznaví – Psiquiatra

Castidad

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Todas las grandes religiones enseñan la castidad y la elogian como una virtud. Sin embargo, es una virtud desacreditada en la permisiva sociedad de los últimos años. Hoy en día, en parte como respuesta a la epidemia del sida y también, quizás, porque el péndulo ya ha llegado al extremo, la castidad comienza a tomarse en serio otra vez en el mundo occidental.

Para muchos padres, esto suena bien en principio y como teoría general. Pueden incluso defender la castidad en sus enseñanzas a sus hijos adolescentes…

Una de las dificultades es que, en la práctica, la sociedad ha establecido normas diferentes para hombres y mujeres. En general, a los hombres se les consideraba libres de conquistar mujeres y, por consiguiente, no sólo se les permitía sino que se les animaba a “tener experiencias” y saber a quién elegir si tenían el matrimonio como objetivo. En cambio, la mujer elegida debía ser pura y casta.

Se suponía que las mujeres debían permanecer puras, incluso inocentes, excepto aquellas que rompían la norma y se unían a los hombres en el juego de la conquista…¡pero éstas no eran de la clase de mujeres con las que un hombre debía casarse!

Por tanto, los chicos recibían instrucciones sobre cómo conquistar a las mujeres. Con la ayuda del padre, la madre, hermanos, hermanas y amigos en el gran juego de probar su valor como hombres (un juego que no tenía el menor sentimiento hacia la persona “conquistada”), los chicos eran presionados por la rivalidad con sus compañeros y la necesidad de probar su supuesta virilidad. De las chicas, en cambio, se esperaba que reprimiesen sus percepciones del erotismo y permaneciesen controladas y subyugadas mediante instrucciones sobre como mantenerse puras y a salvo de la lujuria masculina. De nuevo, padres, madres, hermanas, hermanos y amigas unían sus fuerzas en este esfuerzo de contrapeso.

Esta doble norma de la educación -que por supuesto, es algo imposible lógicamente -ha causado la neurosis individual y social (mala adaptación a la realidad) que culmina en una tremenda degeneración – homosexualidad, rechazo e incapacidad de compromiso con el matrimonio y la familia, estados morbosos de neurosis, depresión y ansiedad – o en el rechazo absoluto a aceptarla, rompiendo así con la tradición y a menudo enfrentándose con los deseos de los padres, en busca de una nueva norma y un nuevo concepto, mejor adaptado a la realidad moderna.

Hoy en día, las consecuencias de la doble norma, además de su profunda influencia en la sociedad, es la distorsión del carácter en las vidas de los individuos:

Las mujeres acaban por rebelarse contra una práctica injusta. O terminan en una rebelión abierta, haciendo imposible su desarrollo en la sociedad y como compañeras, aireando sus agravios y, en consecuencia, teniendo que afrontar una áspera reacción de mucha gente, tanto en sus familias como entre los varones en general; o reprimen su rebelión contra la injusticia, pero entonces se deprimen o torturan a causa de la división entre la revuelta interior y la summisión exterior, lo cual suele mutilar su personalidad de por vida. Los hombres desarrollan una actitud agresiva y superior hacia el otro sexo y, finalmente se vuelven insensibles no sólo hacia las mujeres, sino hacia la vida en general: hacia el sufrimiento, los indigentes, los pobres, las víctimas de la opresión, o los afligidos y desesperados.

¿Dónde podemos encontrar valores que sanen esta situación y respondan a las necesidades de la era moderna?

Continuará….

Dra. Agnes Ghaznaví

Lealtad

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La lealtad es la cualidad que cimentaba el lazo entre los nobles y su rey, entre los siervos y su señor, y entre los miembros de un clan.

La lealtad también era generalmente lo que hacía que un capitán quisiera hundirse con su barco, sintiéndose tan atado al mismo y a su deber por el honor y la responsabilidad que prefería dar la vida antes que abandonarlo.

Según Abdu’l-Bahá, la lealtad es una cualidad esencial para mantener el vínculo del matrimonio. Es una cualidad muy espiritual que unirá los corazones, y, por lo tanto, es capaz de conservar lazos importantes para las grandes empresas de la vida. Es una parte esencial de todo contrato, y desde luego, el matrimonio puede considerarse como un contrato, para toda la vida y más allá, si la intención del matrimonio es espiritual.

La lealtad es una cualidad particularmente importante cuando los sentimientos positivos como el amor, la amistad y el afecto han desaparecido de la relación de forma transitoria o permanente. Entonces, la lealtad mantiene el vínculo incluso en circunstancias desastrosas.

La vida no siempre puede ser fácil, y, por tanto, es importante que cualidades básicas como la lealtad formen parte del lazo matrimonial. La cualidad que llamamos lealtad es una de las que hacen aflorar la parte más sólida de las personalidades y de las relaciones; es capaz de mantener una relación en las circunstancias más difíciles.

Dra. Agnes Ghaznavi

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Amistad – continuación…

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Por otra parte, si las personas siguen en crisis y no son capaces de volver a crear un lazo vital y saludable entre ambas, quiere decir que no han integrado la amistad en su relación. Han compartido muy pocas cosas, viven en mundos diferentes y no han realizado el esfuerzo imprescindible de cultivar lo poco que tenían en común. Ambos han permanecido como “tiranos”, es decir, quieren que el otro se una a ellos en sus propios intereses, aficiones o pasiones, pero no han aprendido el arte de adquirir nuevos intereses simplemente por amor a la otra persona y a la relación. A mucha gente le gusta quedarse en su cascarón, como una ostra, temerosos de abrirse y experimentar un mundo diferente.¡Desde luego, dos ostras pueden compartir muy pocas cosas!

La amistad permite al cónyuge valorar el aspecto personal de su compañero o compañera, no sólo su rol social o sexual. Los hombres tienden a valorar en sus mujeres a la buena cocinera, la perfecta ama de casa, y la madre y esposa devota: éstos son los roles sociales. Tradicionalmente, las mujeres han valorado la seguridad, la protección y el prestigio que un hombre les ofrece. ¿Basta con esto en una era en que los roles sociales son cada vez menos claros y ya son muchos los hombres que son buenos cocineros, perfectos amos de casa y padres admirables? Del mismo modo, para una mujer que se gana la vida, recibe elogios por su trabajo o su carrera y tiene suficiente personalidad para mantenerse por sí misma, ¿ le basta con tener un marido que la valore principalmente por lo bien que cuida de la casa? Precisamente en estos tiempos modernos es cuando necesitamos nuevas cualidades y mecanismos de vinculación. La amistad es uno de ellos…¡y es esencial!

Así pues, debe esperarse de un hombre que vea las cualidades personales de su esposa y las valore. Una mujer debe valorar a su compañero por su personalidad (en un sentido positivo) y ser su amiga. Los rasgos del carácter, las cualidades, las habilidades, facultades y potencial humanos, así como ideales, valores y aspiraciones espirituales se convierten en la base de la amistad.

Más allá de la relación matrimonial, la amistad se abrirá por completo a nuevos caminos para hombres y mujeres, en particular si se elimina para siempre el ser celosos y posesivos, siempre y cuando aprendan a valorar las facultades se su cónyuge de formar amistades puras y espirituales con personas de ambos sexos.

“…que se esfuercen con todos sus poderes hasta la confraternidad universal, cercana y afectuosa, y el amor sin impurezas, y las relaciones espirituales, entrelacen a todos los corazones en el mundo…” Abdu’l-Bahá

Dra. Agnes Ghaznaví

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