Decálogo de la felicidad conyugal

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Dos personas que unen sus vidas por amor, tendrán mayores garantías de estabilidad y de felicidad en la medida en que hagan realidad en su vida los siguientes 10 principios:

Cultivad lo mejor de vosotros mismos para un mayor crecimiento personal. El matrimonio no destruye al individuo.

Mostraos siempre tal como sois, sin temor a mostrar la propia fragilidad y vulnerabilidad.

Sed empáticos al máximo, procurando ver las cosas desde el punto de vista del otro. En esto consiste la verdadera comprensión.

No pretendáis corregir los defectos del otro sin antes reconocer sus virtudes. Pensad que nadie es perfecto.

El mutuo respeto en el presente es la base de la felicidad en el futuro. La dignidad de las persona es el mayor valor del hombre.

La complementariedad no basta; hace falta la afinidad en gustos y objetivos para entenderos plenamente. Lo semejante atrae a lo semejante.

Mantened la unidad de criterios en la educación de vuestros hijos. No los utilicéis nunca como medios para vuestros fines.

Tomad la decisión de amaros todos los días. En el amor siempre es posible crecer.

Reconoced privada y públicamente las cualidades de vuestro cónyuge, pues ello contribuye a aumentar su autoestima.

Cuidad vuestro amor con obras. Reducirlo al puro sentimiento es exponerlo a que se agote fácilmente.

Bernabé Tierno en el libro: La fuerza del amor

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Vida en común

              
VIDA EN COMUN

 

 

La mayoría de nosotros hemos crecido creyendo en los cuentos de hadas. Soñábamos con el día en que aparecería nuestro “príncipe azul”, nos enamoraríamos y terminaríamos casándonos y siendo felices para siempre. Y ahí, justo donde acaban los cuentos de hadas, empieza la vida en común de la pareja. Nunca llegamos a saber cómo les fue a Cenicienta y a Blancanieves con sus Príncipes. En realidad,  uno no conoce a la otra persona hasta que vive con ella.

Al comenzar la vida en común pueden aparecer los primeros síntomas de desilusión y desencanto y ambos cónyuges vivir con cierta sorpresa el hecho de que en la intimidad cada uno ponga de manifiesto las características mas inmaduras y regresivas de sí mismo. Mientras duró el noviazgo posiblemente la pareja estuvo tan cerca que no podían verse el otro lado, aquella parte oscura y no resuelta de uno mismo, que por cierto existe en todas las personas. Así, comienzan a salir a la luz, en busca de una buena resolución los conflictos internos derivados de la propia familia.

 

La integridad de los lazos familiares debe ser objeto de constante atención, y no han de vulnerarse los derechos de sus integrantes.

‘Abdu’l-Bahá, Promulgación pág.168

 

Muchas personas cuando se enamoran en el fondo esperan que su pareja satisfaga las esperanzas insatisfechas y los anhelos frustrados. De alguna manera se le pide al compañero, se le exige más bien, aquello que no se recibió de los propios padres y de él se espera  inconscientemente que las “repare”, ya que se supone que si nos ama ha de saber lo que necesitamos y tiene que satisfacernos en todo momento. Pero realmente ….

 

Cada uno de nosotros es responsable de una sola vida, y es la nuestra.

Shoghi Efendi. Vivir la vida

 

Sucede a menudo en las parejas que, precisamente aquellos cuyos padres no consiguieron resolver satisfactoriamente la dialéctica del matrimonio tienen mayores expectativas hacia su cónyuge y experimentan de forma más dolorosa la sensación de haber sido defraudado o traicionado.

Comprender de qué modo el pasado afecta a nuestras relaciones actuales nos libera y ayuda a aceptar mejor las turbulencias y vaivenes del amor. Clarificar los sentimientos, motivaciones, expectativas y  la dinámica inconsciente de cada uno; aceptar al otro como es y no como nos gustaría que fuera, sin sobrecargarle de los propios miedos y dificultades, y responsabilizarse de las propias necesidades y deseos; todo esto, que no es poco por cierto, forma parte del proceso de convertirse en una pareja sana y funcional.

El superar la crisis de desencanto del principio de la vida en común, el “caer del guindo” y “aterrizar” supone acabar con esas expectativas idealizadas que tenemos sobre el amor, el compañero y la relación de pareja, y da lugar a un amor más maduro y realista. En la práctica el camino para llegar a conseguirlo pasaría por empezar a hablar desde el “yo”: quiero…, necesito…, temo…, anhelo…; expresar las propias confusiones y miedos, comunicar los deseos y fantasías, hacerse responsable de las propias dificultades y carencias, y a la vez, permitir al compañero y darle la oportunidad de que haga lo mismo. A cada uno le corresponde conocerse  o como dice la siguiente cita:

 

…El hombre debe conocer su propio ser y conocer aquello que lleva a la elevación o a la vileza, a la vergüenza o al honor, a la prosperidad o a la pobreza.

Bahá’u’lláh. The Bahá’i World, pág. 167

 

Cuando los recién casados inician la convivencia deben establecer diferentes acuerdos. Tienen que encontrar nuevas maneras de relacionarse con las familias de origen respectivas, los amigos, los aspectos prácticos de la vida en común, etc. En el proceso de elaboración de los acuerdos pueden surgir diferencias, unas veces grandes y otras más pequeñas,  que de forma explícita o sobreentendida han de resolverse. Las decisiones que se toman tienen mucho que ver con lo que cada uno aprendió en su familia de origen, e incluso en ocasiones, pueden verse afectadas por la excesiva ligazón con los padres. De todos es sabido la diferencia que hay entre la idea que se tiene del matrimonio antes de casarse al hecho de pasar por la experiencia real.

Así mismo, la pareja debe elaborar el modo de encarar los desacuerdos, que inevitablemente surgen en la convivencia. Al principio, se tiende a evitar las discusiones y las críticas abiertas para no herir al cónyuge y así romper la armonía. Más adelante, es posible que al estar irritados puedan verse envueltos en una pelea. En algunas parejas hay temas que no acaban de resolverse y van quedando “aparcados”, entonces puede suceder que la pelea se inicie por cosas sin importancia,  cuando en el fondo,  el motivo principal de la discusión sea por estas cuestiones a las que no se ha encontrado solución. Así, se va elaborando la manera de resolver los desacuerdos y de clarificar cuestiones. Algunas veces la pareja no encuentra soluciones satisfactorias  para uno de ellos o para ambos y esto trae consigo un cierto malestar. Es en este período, cuando los cónyuges pueden aprender a usar tanto el poder de la imposición como el poder manipulativo de la debilidad y la enfermedad.

 

Sin embargo, en todo grupo, por muy amorosa que sea la consulta, de tiempo en tiempo han de surgir puntos irresolubles de desacuerdo. Por otro lado no caben mayorías allá donde sólo entran a decidir dos partes, como sucede entre esposos…

Carta de la CUJ a la AEN de Nueva Zelanda 28/12/80

 

 

A menudo y de forma alterna se tiene que ceder ante determinadas situaciones y realmente la capacidad de abordar las diferencias estabiliza y mejora la calidad del matrimonio. Las diferencias son, en un principio, lo que nos atrae de la otra persona y posteriormente, en ocasiones, estas mismas  pueden  percibirse como una amenaza a la unidad de la pareja. En el fondo, las diferencias son oportunidades para crecer y  nos enriquecen. Aceptarlas, y al mismo tiempo disfrutar de ellas, implica respeto y valoración de uno mismo y del compañero. El reto del matrimonio es encontrar la manera de resolver nuestras diferencias constructivamente. El equilibrio de poder en la pareja es importante y el quid de la cuestión es encontrar un equilibrio satisfactorio para ambos.

La pareja afrontará con éxito las continuas adaptaciones que implica la convivencia si son capaces de hablar de sus dificultades, si se enfrentan a ellas en lugar de rehuirlas, si se apoyan  mutuamente en vez de recriminarse, si logran hacer pactos satisfactorios para ambos, etc. Si todo esto sucede la relación de pareja será buena y gratificante, de lo contrario habrá continuas quejas, discusiones, reproches y malestar, situación que, a la larga, puede llegar a deteriorar a la pareja.

Seamos realistas y librémonos del mito de la pareja perfecta. Un matrimonio feliz no surge por arte de magia, como en los cuentos de hadas,  y tampoco basta un intercambio de promesas conyugales para crear un estado de amor y satisfacción total. El matrimonio no está exento de fragilidad y en su proceso evolutivo atraviesa diversas crisis, crisis que son más llevaderas si la pareja es flexible, es decir, si consigue adaptarse a las diferentes circunstancias cambiantes. Para formar un buen matrimonio la pareja ha de construir un “nosotros” en el que estén plenamente integrados el “yo” y el “tú”.  El objetivo primordial es lograr una relación más profunda y madura.

 

En resumen, la atracción y la armonía de las cosas son la causa de la producción de los frutos y de resultados útiles, en tanto que la repulsión y la falta de armonía entre las cosas son la causa de perturbaciones y de la aniquilación.

‘Abdu’l-Bahá, Bahá’i World Faith, pág. 295

 Maria Ferrer- Psicóloga

Compromiso y ceremonia matrimonial

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El compromiso bahá’í es el acuerdo perfecto y total consentimiento de ambas partes.

‘Abdu’l-Bahá. Bahá’í World Faith. El Matrimonio Bahá’í:Una Creación Divina.

La ceremonia matrimonial, el ritual del matrimonio es importante para la pareja y también, para las dos familias de origen. El ritual constituye un importante hito de paso entre las etapas: es la transición de un noviazgo a un matrimonio formal. Este evento ayuda a todos los involucrados a modificar las formas de relación existentes hasta ahora y a tomar conciencia clara de este cambio, de este paso importante que se da.En presencia de los testigos y de unas cuantas personas, el novio y la novia deben decir:

En verdad, estamos satisfechos con el deseo de Dios’. Este es el matrimonio bahá’í.

Tablillas de ‘Abdu’l-Bahá. Citado en Portales a la Libertad. p. 121

El acto simbólico de contraer matrimonio tiene diferentes significados para cada uno, pero es ante todo un acuerdo de que la joven pareja se compromete mutuamente de por vida. El matrimonio no es un estado en el que se “entra” sino que se trata de un proceso, es algo que se ha de crear y recrear constantemente.El compromiso de la pareja es un acuerdo de crecer verdaderamente más cerca uno del otro, participar de las inquietudes y dar a las necesidades del cónyuge la misma prioridad que a las propias. La idea de compromiso tiene por objeto contrarrestar el impulso de “salir corriendo” ante el primer signo de desilusión. Actualmente algunas parejas se casan a modo de ensayo, sin un verdadero compromiso, pensando que si el matrimonio no funciona pueden llegar a separarse.

El matrimonio bahá’í es el compromiso de ambas partes, una hacia la otra, y la mutua vinculación de mente y corazón.

Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá. nº 86. p. 119

INFLUENCIA DE LAS FAMILIAS DE ORIGEN.

Una nueva pareja no es sólo la unión de dos personas sino la conjunción de dos familias. Las familias de origen de cada cónyuge ejercen su influencia sobre la pareja y crean, al mismo tiempo, una compleja red de relaciones.En la celebración de la boda se ve claramente la convergencia real de las familias de origen. Una imagen representativa y simbólica de esta fusión de familias puede observarse en el ritual de la ceremonia: los novios están situados delante, uno al lado del otro, y detrás los parientes y amigos de cada uno. Y así, podemos ver como en esta nueva etapa de la vida de la familia humana, al igual que en las demás, está involucrada la familia extensa.Verdaderamente en el libro del Bayán, el asunto se limita al consentimiento de ambos contrayentes.

Como deseamos fomentar el amor, la amistad y la unidad del pueblo, ponemos por condición que se busque también el consentimiento de los padres para evitar toda enemistad y mala voluntad.

Bahá’u’lláh. Citado en Bahá’u’lláh y la Nueva Era. p. 183-184)

Una vez que la joven pareja empieza su vida en común sus decisiones pueden estar mediatizadas por la influencia parental. La nueva pareja debe establecer su territorio con cierta independencia de ellos. Tanto los padres como los hijos deben cambiar el modo de relacionarse después de que se hayan casado. La pareja debe cambiar su dependencia de los padres por una relación más adulta e independiente. Una exagerada predisposición de los padres a colaborar limita la independencia de los hijos en lugar de favorecerla, y no les permite madurar ni tomar sus propias decisiones, así como tampoco aprender de sus errores.

La integridad del lazo familiar, debe tenerse en cuenta constantemente y los derechos de sus miembros individuales no deben ser transgredidos….

Citado en el documento sobre la Libertad de C.U.J.29/12/88 citando a Abdu’l-Bahá

La involucración paterna en el joven matrimonio puede llegar a ser causa de desavenencia, aunque a veces no se den cuenta del origen. Es necesario encontrar los límites adecuados entre las generaciones, de forma que sea la joven pareja quien maneje su relación y tome sus propias decisiones. Al mismo tiempo es importante la aceptación y el respeto de la familia de origen de cada cónyuge. Algunas parejas delimitan su territorio, de forma drástica, cortando toda relación con los padres de uno o de ambos, por medio de la distancia física o psicológica. El arte del matrimonio consiste en alcanzar la independencia al tiempo que se conserva la involucración emocional con los padres.

Una vez que se da el consentimiento escrito y se celebra el matrimonio, los padres ya no tienen ningún derecho de interferir.

Carta escrita de parte del Guardián a la A.E.N. de Canadá, el 15 de junio de 1954. Citada en Lights of Guidance. nº 746

La nueva pareja debe ser claramente diferente de cada familia de origen, debe diferenciarse como una familia nueva, forjándose paulatinamente su propia identidad. A veces esta diferenciación es dolorosa -tanto para padre como para hijos- y puede llegar a provocar crisis. Para que los cónyuges formen una verdadera unión deben anteponer su matrimonio por encima de los padres, e incluso de los hijos.La calidad de la relación con la otra persona, las expectativas puestas en la pareja y la forma de comunicarse son factores fundamentales que influyen directamente en el buen funcionamiento del matrimonio. Un hombre y una mujer se unen antes de tener hijos, y generalmente continuan juntos después de que los hijos se hayan ido.

Esforzaos entonces, con alma y corazón, por vivir el uno con el otro como dos palomas en el nido, pues ello es estar bendecidos en ambos mundos.

Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá. nº 92. pág.124

Maria Ferrer, Psicóloga

Decálogo de la felicidad conyugal

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Calas de Mallorca

Decálogo de la felicidad conyugal

Dos personas que unen sus vidas por amor, tendrán mayores garantías de estabilidad y de felicidad en la medida en que hagan realidad en su vida los siguientes principios:

1. Cultivad lo mejor de vosotros mismos para mayor crecimiento personal. El matrimonio no destruye al individuo.

2. Mostráos siempre tal como sois, sin temor a mostrar la propia fragilidad y vulnerabilidad.

3. Sed empáticos al máximo, procurando ver las cosas desde el punto de vista del otro. en esto consiste la verdadera comprensión.

4. No pretendáis corregir los defectos del otro sin antes reconocer sus virtudes. Pensad que nadie es perfecto.

5. El mutuo respeto en el presente es la base de la felicidad en el futuro. La dignidad de la persona es el mayor valor del hombre.

6. La complementariedad no basta; hace falta la afinidad de gustos y objetivos para entenderos plenamente. lo semejante atrae a lo semejante.

7. Mantened la unidad de criterios en la educación de vuestros hijos. No los utilicéis nunca como medios para vuestros fines.

8. Tomad la decisión de amaros todos los días. En el amor siempre es posible crecer.

9. Reconoced privada y públicamente las cualidades de vuestro cónyuge, pues ello contribuye a aumentar su autoestima.

10. Cuidad vuestro amor con obras. Reducirlo al puro sentimiento es exponerlo a que se agote fácilmente.

Bernabé Tierno

Sacado del libro: La fuerza del amor

Matrimonio y sexualidad

 

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Foto: Playa de Acudia-Mallorca

Matrimonio y sexualidad

Trascripción editada de una charla ofrecida por el Dr. Hossain Danesh sobre el matrimonio y la sexualidad el día 13 de abril de 1991 en Springfield, Virginia, los E.E.U.U. El Dr. Danesh es un psiquiatra conocido internacionalmente, que reside en Canadá. Actualmente es director del Centro de Terapia del Matrimonio en Toronto. A través de los últimas décadas de su vida profesional, ha hecho investigaciones extensivas en varias áreas, que incluyen el matrimonio y la familia, psiquiatría intercultural, con énfasis especial sobre los refugiados, inmigrantes y víctimas de la violencia, y también sobre la psicología de la espiritualidad.

Buenas noches… El tema del matrimonio es algo que tomaría mucho tiempo discutir, por tanto, solo voy a compartir algunos pensamientos generales sobre el matrimonio y la sexualidad. El primer proceso que ocurre, y que eventualmente termina en el matrimonio, es un proceso que Dios ha dispuesto en toda la creación. Toda la creación ha sido creada en forma de 2 entidades que se atraen una a otra. En el mundo de la humanidad, por supuesto, son los hombres y mujeres. Y la manera en que son creados los hombres y las mujeres es que por naturaleza se atraen los unos a los otros. Es un proceso natural. Y mediante esa atracción mutua y mediante esta acción de reunirse, un nivel más alto de enlace toma lugar.

Entonces, lo primero que sucede, en cuanto al matrimonio, es que un hombre -un hombre joven, un hombre no tan joven, y una mujer joven, siempre una mujer joven- (risas del auditorio), se conocen, se atraen y dicen que se han enamorado… Se atraen el uno al otro, les gusta cosas del uno al otro, cómo se ve la otra persona, cuan linda es, y toda clase de cosas que suceden al comenzar una relación. Pero la esencia y médula de todo, es que se atraen el uno al otro. De hecho, mucha gente cree que el amor significa una atracción muy fuerte.

Ahora bien, hay otra situación que ocurre en esta etapa: esto es, que no solamente se atraen entre ellos, sino que a través de la relación que tienen con la otra persona, descubren que satisfacen algunas de sus necesidades. Y así la relación llega a ser una atracción y gratificación mutua. Por ejemplo, todos tenemos ciertas necesidades. Tal vez estamos solos, y otra persona entra en nuestra vida y compensa alguno de estos sentimientos de soledad que tenemos. Quizás tenemos miedo, y estando con otra persona disminuye el temor. Quisiéramos que alguien nos dijera que somos maravillosos y estupendos, y alguien aparece y nos dice que somos todas esas cosas.

Entonces lo que pasa es que tenemos toda clase de necesidades emocionales, y algunas de ellas, por lo menos, se satisfacen a través de la relación con este otro individuo. Así, cuando 2 personas se juntan, por un lado, se atraen el uno al otro, en otras palabras, se encuentran hermosa y buen mozo, y por otro lado, gratifican algunas de las necesidades que tiene cada uno; cuando esto pasa, entonces la gente dice que se han enamorado. Y al comienzo, ese amor es ciego a cualquier otra cosa.

Todo lo que ellos ven, es que la otra persona es hermosa y que la otra persona satisface sus necesidades. Y los consejos de otros contándoles lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer, por lo general no tiene mucho efecto, por eso, se llama amor romántico, amor ciego, y esa etapa también es romántica porque la mayoría de los asuntos que sienten estas 2 personas la una por la otra son básicamente fantasías: s fantasías en el sentido que ellos ven en el amado lo que ellos quieren ver. Ven en la otra persona todas las cosas que ellos desean, esperan y aspiran que estén allí. No hay nada malo en eso, pero eventualmente podría volverse en algo malo si no hacemos nada al respecto pues la gente básicamente enamorada está en una posición de ignorancia el uno del otro.

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Ellos han ido casi a todas partes, han buscado, y finalmente han encontrado este individuo que les atrae y que les satisface sus necesidades, y sus sentimientos están correspondidos. Entonces se forma un vínculo muy, muy fuerte. Y puesto que no se conocen a fondo, por tanto lo que piensan el uno del otro, generalmente son sus propios pensamientos y esperanzas. Luego en esta etapa, generalmente comienzan a pensar en el matrimonio. Y no muy infrecuentemente se casan.

Y gradualmente, otra cosa sucede, descubren que esta magnífica persona, con todas las cualidades magníficas que tiene, también tiene algunos hábitos y peculiaridades que no le gustan (risitas). Y se sorprenden enormemente (risas) de que la otra persona no es perfecta. Y esta imperfección se manifiesta en toda forma: la forma en como se lava las manos, o mastica, o cepilla sus dientes (risitas) o lo que sea, falta algo, y comienzan a descubrir que la otra persona no es como imaginaron. Porque después de todo, no se conocieron. Imaginaron que la otra persona sería así o asa.

Todos tenemos una idea de como sería el esposo o esposa ideal. Y cuando vemos a alguien, y nos sentimos atraídos, y esta satisface algunas de nuestras necesidades, entonces decidimos que esa persona es exactamente todas las cosas que queremos. Pero luego nos sorprendemos de que la otra persona no es lo que queremos. Hay algo más que sucede en este proceso. Quizás no es que solamente mengua la atracción entre estos 2 y que ellos se acostumbran el uno al otro- ya saben, “el tipo éste o la mujer ésta”, y ya no estamos tan atraídos el uno por el otro- sino que además las necesidades comienzan a cambiar.

Por ejemplo, al comenzar la relación, no infrecuentemente en muchas culturas, las circunstancias son tales que las mujeres por lo general necesitan de alguien que las pueda proteger y los hombres, alguien que los pueda adorar (risas). ¿No es así? Bueno, entonces comienza este asunto: te cuidaré, tú eres una muñeca, te pondré ahí arriba, te desempolvaré, te cuidaré- este es el hombre hablando a la mujer- siempre que me adores y hagas lo que yo quiero. Y así la mujer tiene que ser esclava y adorar al magnífico marido (risitas); y el marido es el tipo poderoso que sale al mundo peligroso y trae toda la protección.

Bueno, así fue el estilo antiguo de los matrimonios que aún existe muchísimo en este mundo. Pero el estilo moderno, es que la esposa diga: “ahora yo quiero que tú me sirvas y adores”, y comienzan el juego de un lado al otro: tú no me estás adorando y sirviendo bastante. Y una lucha por el poder empieza a ocurrir. Y todas esas fantásticas aspiraciones y sueños que estaban al comienzo de la relación y el matrimonio, todos uno por uno, empiezan a cambiar o quebrarse. Y la pareja comienza a preguntarse: ¿qué estoy haciendo en esta relación? ¿Qué hay en ella para mí? ¿Qué quiere él? ¿Por qué ella es así?… Pero más importante aún, otro proceso ocurre.

Y este próximo proceso, es que la esposa y el marido comienzan a involucrarse más y más en sus propias respectivas áreas de interés, que el uno por el otro. Al iniciar el matrimonio, el marido y la esposa piensan en el otro la mayoría del tiempo, aún cuando están en el trabajo, el hogar o donde sea. Pero cuando esa etapa termina, comienzan a pensar más y más en sí mismos. Comienzan a pensar en sus trabajos. Si tienen hijos se ocupan de ellos: frecuentemente uno más que el otro. Se preocupan del hogar y la decoración y el ahorro y el crecimiento del negocio, o lo que sea. El hombre y la fama, etc… y se vuelven más y más ocupados consigo mismos. Y más alejados uno del otro.

Cierto sentido del remordimiento surge y un sentido de pérdida se manifiesta. Ellos comienzan a resentirse por lo que está sucediendo. Comienzan a pensar si habrían tomado la decisión correcta o no. Comienzan a preguntare si esto es como quieren ser, y comienzan a pensar en la imagen linda y romántica de antes. ¿No sería lindo regresar de vuelta a esa imagen romántica? Si el comienzo fue malo, no lo querrán (risitas), pero si fue bueno, querrán volver a éste. Y es durante esta etapa-que es la segunda etapa del matrimonio (generalmente pasa por 3 etapas)- cuando existe el peligro del derrumbamiento del matrimonio, de involucramientos fuera del matrimonio, de enormes discusiones y peleas y desacuerdos. Yo diría que más o menos el 80% de los matrimonios que se deterioran, lo hacen en esta segunda etapa.

Cuando ellos permiten que suceda, lo que hacen es comenzar una nueva relación con otra persona. Entran en la etapa romántica y están ciegos de nuevo y pronto, el proceso de la segunda etapa comienza y entran en el mismo proceso de antes. Porque no hay cómo escapar de esta dinámica y de esta evolución del matrimonio. ¿Por qué es así?. Porque el matrimonio no es un contrato, al contrario de lo que piensa mucha gente. El matrimonio no es un contrato. Más bien es, como lo define ‘Abdu’l-Bahá, una unión es un fenómeno que junta 2 entidades vivientes y crea una tercera entidad que tiene ya una vida propia. Déjenme darles un ejemplo de una unión: en la matriz, antes que el espermatozoide y el óvulo se junten, tienen una vida propia de unas cuantas horas. Pero cuando se juntan para crear la vida de un nuevo huevo fertilizado –en otras palabras, cuando tienen una unión- entonces comienza la vida de un ser humano. Todos nosotros somos el resultado de esa unión. Y como ven, esta unión crea algo nuevo que es mucho más grande y muy diferente al espermatozoide o el óvulo. Es un ser con su propia identidad; tiene una vida que es propia.

De esta manera cuando toma lugar un matrimonio, nosotros, como dice ‘Abdu’l-Bahá, nos juntamos y creamos una condición de unión. Lo que significa es que creamos una nueva entidad, un nuevo organismo. Este nuevo organismo es el matrimonio. Y este organismo –este matrimonio- tiene que crecer, tiene que madurar como cualquier otro organismo. En un nivel es como un niño. En otro nivel es como un adolescente. Y en otro nivel es como un adulto.

Por tanto, al comenzar un matrimonio, de las 3 entidades –osea, la esposa, el marido y el matrimonio- aquella que necesita más protección es el matrimonio. En esencia, el matrimonio es el primer bebé de la pareja, y el segundo bebé es el primer hijo. Así que el primer bebé al que damos a luz es el matrimonio. Y al comienzo, este matrimonio es muy frágil. Necesita atención, nutrición y cuidado. Requiere ayuda para poder crecer, para poder fortalecerse. Tiene que pasar a la próxima etapa, que es la etapa de la adolescencia, en que habrá rebeldía y lucha y discusión del poder, como cualquier hijo que lo hace con sus padres. Y luego alcanza a la próxima etapa, que es la etapa de la madurez. Y otra clase de relación ocurre. Bien, puesto que la gente no comprende este fenómeno, tan pronto se casan, esperan que el matrimonio recién nacido cuidará de todas las necesidades de ellos.

Y este matrimonio bebé pequeño no lo puede hacer. No puede. Y se derrumba bajo el estrés y la presión que le han impuesto. Por tanto, ese es el primer asunto que debemos de entender bien sobre el matrimonio: que el matrimonio no es solo un contrato; es una unión que crea una nueva vida, un nuevo ser vivo, un nuevo organismo viviente. Ahora bien, puesto que el matrimonio es una unión, debe por tanto tener una cualidad especial –una característica especial- ésta de la que carece la mayoría de los matrimonios que veo, no solamente en el ambiente clínico, sino en general en la población.

La mayoría de la gente no tiene noción alguna sobre lo que debería ser la característica fundamental de un matrimonio. Piensan que el matrimonio son 2 individuos que se aman. Y por ‘amarse’, quieren decir que 2 personas están mutuamente atraídas, huelen bien uno al otro, tienen ‘buenas’ vibraciones entre sí y satisfacen mutuamente sus necesidades, y lloran en el hombro del otro, y se ríen juntos, y ellos piensan que eso es el amor. Y en consecuencia, el elemento fundamental que hace posible una unión no toma lugar. ¿Pero cual es éste? Éste por supuesto, es la unidad. La mayoría de los matrimonios no crean condiciones para la unidad. La mayoría de los matrimonios no crearán las condiciones para la unidad porque la gente no comprende lo que significa la unidad. ‘Abdu’l-Bahá dice en una de sus oraciones sobre el matrimonio:

“¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios¡ Verdaderamente, este tu siervo y esta tu sierva se han reunido bajo la sombra de tu misericordia y están unidos por tu favor y generosidad.”

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La primera cosa en el matrimonio es la unidad. Ahora bien, ¿qué significa unidad? Pues, unidad no significa que el marido y la esposa estarán de acuerdo en todo el tiempo. Unidad no significa que pensaran igual. Quizás pensarán igual, quizás no. Unidad no significa que tendrán los mismos apetitos, o la misma orientación, o el mismo impulso sexual, o los mismos niveles de comodidad o incomodidad. Todos éstos son como el baño sobre la torta, pero no son elementos de unidad. El primer y principal elemento que crea la unidad es que la relación tiene que ser justa. Tiene que haber justicia en la relación.

Un matrimonio basado en la unidad, es un matrimonio en el que existe la justicia. Ahora, ¿qué significa la justicia en el matrimonio? Significa que el esposo y la esposa deben tener las mismas oportunidades para el desarrollo, para el crecimiento, para el mejoramiento. Para poder evolucionar, deben tener las mismas oportunidades. Esta es la primera parte del asunto. Si queremos poder crear la condición de unidad, debemos crearla en una casa en la cual la mujer y el hombre sientan que se están tratando el uno al otro con justicia. Lo que necesitamos es alguien que nos anime.

Puesto que tenemos tantas cosas que debemos cambiar, cosas que no nos gustan en nosotros mismos, sería hermoso de veras si alguien dijera: amado mío, tú eres magnífico por esto y por esto otro. Nos daría ánimo para actuar sobre nuestro proceso de transformación. Verán, el acto de animar es un proceso en el cual usted da aliento a otro ser humano, a fin de que aquella persona tenga el coraje de cambiar. Entonces, para tener el coraje para cambiar uno mismo necesita aliento. Y si se necesita aliento, solo es posible tenerlo cuando alguien más nos lo da. Para poder animar, también requerimos coraje.

La mayoría de la gente no anima a otros porque no tiene el coraje para hacerlo. Pensamos que al decir que ellos son maravillosos, yo no soy maravilloso, o si decimos a otras personas que ellos son buena gente, pensamos que estamos diciendo que nosotros no somos tan buena gente. Siempre es más fácil contar todos los problemas malos de otra persona que sus buenas cualidades. Requiere coraje trascender sobre uno mismo y enfocarse en las cualidades de otra persona sin ser hipócrita, sino de verdad sincero. Estos son pues los procesos involucrados. Estamos intentando establecer la unidad. Por tanto para establecer unidad, se requiere justicia. Y una de las dimensiones de la justicia es que en una relación justa todos tienen que tener la oportunidad para desarrollar y crecer.

Y puesto que todos tienen que desarrollar y crecer, necesitan estimulo, pues el ánimo es el alimento del crecimiento. Sin el aliento, no crecemos. Si la planta ha de crecer, necesita comida. Aquí el alimento de crecimiento del individuo es el estimulo. Tratemos entonces de crear la condición de justicia. Pero la vigilancia para que haya justicia no es tan fácil, porque hay un requisito previo a la justicia, este requisito es la unidad. Bahá´u´lláh dice que el propósito de la justicia es la aparición de la unidad. Bien, pero ¿cual es el requisito previo a la justicia? El requisito previo a la justicia es el de crear una condición de igualdad.

Tenemos que crear un matrimonio de iguales. La humanidad jamás ha tenido un matrimonio de iguales. Los matrimonios hasta ahora han sido matrimonios de personas que no son iguales. Las mujeres, por lo general, han estado en un nivel inferior en la escala de igualdad. La historia de la humanidad ha sido la historia del abuso del poder de los hombres, y este abuso de poder ha sucedido en todo nivel, y más consistentemente al nivel del matrimonio.

Los hombres tienen que afrontar esta realidad. No importa si ellos proceden de tal o cual origen, si son de origen persa, norteamericanos, sudamericanos o japoneses o lo que sea, queda el hecho de que las mujeres y los hombres no se han relacionado el uno con el otro a través de la historia desde una posición de iguales. El hecho es que los hombres continúan manejando el poder, abusando del poder para controlar. Y queda el hecho que debido a esto las relaciones no son de iguales. Y si la relación no es igual entonces la relación no será justa y si la relación no es justa entonces la relación no será unida. Y si no ha ocurrido una unión, en realidad no existe un matrimonio, de todos modos no hay otra salida.

Ahora bien ¿como vamos a crear la condición de igualdad? ¿Existe un requisito previo para ello? Pues sí, existe uno. Primero que todo, debemos volvernos menos egoístas y más dirigidos hacia las necesidades de la otra persona. La gente es egoísta. Vivimos en una sociedad que nos dice: “cuide del número uno” y número uno significa el YO. Vivimos en una sociedad que fomenta el individualismo. Vivimos en una sociedad que fomenta el egoísmo, la indulgencia. Criamos a nuestros hijos para ser mimados y egoístas y para que piensen en sí mismos y sólo en sí mismos. Y por tanto ¿como podrían ellos pensar en igualdad? No lo harán.

He aquí entonces el panorama de este proceso: cuando hablando sobre el amor en una relación, estamos hablando sobre condiciones que empiezan siendo menos egoístas, traduciéndose en hábitos de igualdad, traduciéndose en la práctica de justicia, traduciéndose en la creación de unidad que nos permitirán crear un matrimonio pacifico. Este es todo un proceso. Hasta el presente, esto en realidad no ha sido posible.

Los matrimonios del pasado han sido un tipo diferente de matrimonios –algunos buenos, otros malos- pero, por lo general, matrimonios característicos de las etapas de la adolescencia y niñez del desarrollo de la humanidad. Hoy es la etapa de la madurez de la humanidad. Estamos en la última etapa de la adolescencia, y en la Dispensación de Bahá’u’lláh, toda la humanidad tendrá que elevarse al nivel de adulto (de madurez). Todo va a cambiar, incluyendo las historias de amor. Y las relaciones de amor van a cambiar. Vamos a tener otra clase de relaciones de amor.

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Pensemos en algunas de las historias tradicionales de amor: Shirín y Farhad. Shirín es princesa. Ahí está sentada; tiene toda clase de sirvientas que le atienden, le dan bebidas, le mantienen fresquita, le ponen polvos y toda clase de cosméticos. Ahí está ella sentada en toda su hermosura gloriosa. Y Farhad es un cantero, un tipo alto, delgado y pobre. Un día Farhad contempla la belleza de Shirín y cae enamorado. Cae bien profundo (risitas). Solo puede pensar en Shirín, no puede beber sin pensar en Shirín, no puede dormir sin pensar en Shirín. Por fin, lo único que él puede hacer es ir a ver al rey, un gran rey –todos los reyes de Irán eran grandes (risitas)- y él le dice: oh gran rey, me he enamorado de Shirín. Quiero casarme con ella. Y el rey, siendo grande, dice: no hay problema. Quieres casarte con Shirín. Perfecto. Lo único que tienes que hacer es mover esta montaña de aquí para allá.

No es muy lejos, pero no obstante tienes que moverla (risitas). Farhad, siendo joven, …y estúpido… (risas), se embarca en cortar a pedazos la montaña, moviéndola por pedazos de aquí hasta allá, y todavía lo está haciendo (risas). Mientras tanto, Shirín ha tenido la diversión de su vida. Es un amor unidireccional. Uno da, uno recibe. Shirín ahí sentada, tiene que recibir. Farhad tiene que dar.

Este es un tipo de historia infantil. Es un desarrollo antiguo de la relación de amor, en que uno da y el otro recibe. En el contexto de padre o madre y un niño, está bien. En el contexto de marido y esposa, no debe durar por mucho tiempo. Luego vamos a la próxima etapa, que es el equivalente a la etapa adolescente. Ésta es la etapa de todo o nada. Tú me amas, y tú me amas por sobretodo, y no amas a nadie más. Yo te quiero, y te quiero por sobretodo, y aún más que eso, y a nadie más. ¿Bien? Así se relacionan. Así fueron Romeo y Julieta. Piensen en Romeo y Julieta. Se aman. Se enamoran, se miran y piensan, “¡caramba, qué magnífica es ella, qué bello es él…” De este modo se enamoran y luego tienen que probar quién ama más a quién. Porque los adolescentes tienen que probarse; oh, yo te amo más a ti que tú a mi. Te doy más, tú das más, y así van probándose, hasta que en el proceso llegan al extremo y ¡los pobres diablos mueren en el intento¡ Se matan para probar que se aman. ¿Por qué? Porque están en un estado de competencia. O se está en un estado de recibir y dar, o se está en un estado de competencia.

El amor de iguales es otra clase de relación de amor. Esta historia tiene que ser escrita por la nueva generación de bahá’ís. No tenemos una historia de amor de iguales. La literatura del mundo, no escribe historias de amor sobre las relaciones de iguales. Nosotros tenemos que escribirlas. Esta es la primera vez en la historia de la humanidad, que Dios viene a la humanidad y dice “Ámame para que yo te ame. Si tú no me amas, mi amor jamás llegará a ti”. Con esto, Dios está diciendo a la humanidad: maduren. Esta es la edad de la madurez, hay que poner a un lado los modos antiguos, los modos infantiles, los modos adolescentes de mirar al amor, hoy en tu relación con Dios, tienes que amar al nivel de un ser maduro. Es un honor que Dios ha otorgado a esta generación.

Y la gente joven de esta generación, y la gente no tan joven de esta generación, tienen que comenzar a escribir historias de amor sobre las relaciones de iguales. ¿Cómo las escriben?, pues creándolas. Viviéndolas, ya que es un proceso diferente que ahora ocurrirá. Es en este contexto que podemos comprender mejor los problemas sexuales que existen en el matrimonio.

Veamos, el sexo es una dimensión de la atracción que sucede entre hombres y mujeres. De hecho, es una fuerza de atracción muy poderosa. Si 2 individuos tienen que atraerse, se atraen de muchas maneras. De un modo físico, de un modo sexual, en una manera ideológica, en maneras emocionales. Estas son maneras diferentes en que la gente se atrae. Entonces el sexo, por supuesto, es muy importante en este proceso, porque es así como la gente se atrae y es una dimensión muy esencial de la relación, porque permite la continuación de la raza humana. Y más importante aún, nos permite, como Bahá’u’lláh dijo, traer a este mundo a aquellos quienes recordarán a Dios, quienes crearán una nueva civilización de progreso continuo, y contribuirán a ella.

Como se ve, pues, tiene un resultado. Cualquier unión tiene que tener resultados. Y la unión del espermatozoide y el óvulo es el niño que viene a este mundo. La unión del matrimonio es para traer a un niño a este mundo. De éste modo, no solamente se crea unión entre marido y esposa, y como resultado se tiene el matrimonio, sino que también a través de este matrimonio se crea la familia. Ahora bien, las actitudes hacia el sexo en diferentes culturas, en diferentes religiones, han sido básicamente en proporción a la niñez o la adolescencia. El entendimiento de la gente sobre la sexualidad está mezclado con bastante ignorancia, bastante falta de conocimiento sobre el sexo, bastante fantasía, o bastante timidez. La gente no sabe de lo que se trata; no sabe hablar sobre el tema.

Por ejemplo, en familias persas, diría en general, que existe una ignorancia total sobre la sexualidad. Nadie habla sobre ella. Uno escucha: ésta es un área prohibida para hablar. No obstante, la gente piensa en ella (risitas). La gente la siente y por tanto prosigue a tientas. En el Cristianismo se acerca el tema así: el sexo es malo; por lo tanto, no piensen en ello. Bien, pero si digo a un número de personas en este cuarto, por favor, no piensen en el sexo (risitas), piensen en cualquier otra cosa, pero en sexo no, ¿qué piensan que harían ustedes? (risas). Hace unos instantes, no estaban pensando en eso, pero ahora…(risas), ¡sí señor, están pensando en eso¡ ¿bien?, eso es exactamente lo que sucede en el Cristianismo y en muchas familias persas, o familias musulmanas,… Esto es lo que decimos a los jóvenes, quienes están llenos de hormonas y todo el impulso de la sexualidad, les decimos: ¡no piensen en sexo¡ (risas). Los demás están mintiendo: vayan a tomar baños fríos (risitas).

Ésta es la clase de remedios que recibe la juventud. Y si esto no funciona, entonces intentamos asustarlos. Pues ya saben, si llegan al sexo, se contagiarán la sífilis, el SIDA, o, o, o…toda clase de cosas: como la masturbación, sobre la sexualidad. Tratamos de controlar a la gente, mantenerla en una condición mediante el proceso del miedo, o tratamos que no piensen en ello.

Nos acercamos a todo el proceso desde una perspectiva negativa. Entonces, cuando ninguno de estos funciona, llamamos a la ira de Dios. Decimos que Dios les ha dicho que no lo hagan, por tanto, no lo deben hacer. Si? Pero eso no funciona tampoco. Lo único que hace que es que la gente crezca con miedo sobre el sexo, o ignorante sobre el sexo, o avergonzada sobre el sexo, o enojada sobre el sexo, o todo esto en conjunto. Y eso es lo que pasa. La gente no sabe lo que es la sexualidad. Entonces, la sexualidad pierde su contacto con la sensualidad, con la belleza, con la gratificación que la acompaña, con cualquier otra dimensión de desarrollo humano que en verdad debería ser magnifica y tendría que dar a uno un sentido de realización.

Déjenme darles un ejemplo, un paralelo para que podamos ver como funciona y ver que clase de problema tenemos en la sociedad. El sexo es uno de los apetitos biológicos. El hambre es otro apetito biológico. El hambre es más importante que el sexo, porque si uno tuviera hambre y no comiera, muere. Pero si uno tuviera ganas de tener sexo y no tuviera sexo no va a morir ( risitas). Bueno, sabemos por lo menos esto de los apetitos (risas). Entonces, el hambre es más importante que el sexo. La comida es más importante que el sexo, en ese sentido. ¿Y cuáles podrían ser los modos de comer? Algunas personas comen rápidamente. Otras comen lentamente. Algunas personas comen “comida basura” (risas). Otros comen comida a lo “gourmet”. Algunas personas comen demasiado y después se sienten mal. Otras comen demasiado poco y siguen teniendo hambre.

La mayoría de las personas no tienen la disciplina necesaria para crear un hábito sano de comer. No lo tienen. Algunas personas comparten su comida con otras, junto con sus gérmenes, enfermedades, resfriados y todo lo que tienen (risitas). Algunas personas le quitan la comida a otros (risas). Piensen ustedes todo lo que hacemos con la comida. Todo tiene paralelos con el sexo. Eso es lo que hacemos. Así es el apetito, así es como procedemos. ¿No es cierto? Algunas personas piensan que si no comen, perderían el control total.

Pero sabemos, por ejemplo, que en una vida perfecta tiene que haber disciplina. Tiene que haber un proceso. Hay un tiempo. No se puede dar un asado a un infante de 2 meses. Simplemente no lo puede hacer. ¡Mataría uno al bebé! El sexo prematuro daña en la misma manera que la comida equivocada en el momento equivocado. La dimensión equivocada de la sexualidad en el momento equivocado, daña. Y el sexo no es solo tener coito: es toda una variedad de cosas. Para comenzar, algunos aspectos de éste son perfectamente aceptables: el valor que las personas muestran una a otra; el cuidado que muestran; el afecto que muestran; la amistad con que inician la relación. Estos son la miel y la leche de toda niñez. Son perfectamente aceptables. Entonces el sexo no es solo el resultado final de tener coito, porque esta es la imagen que creamos, que eso es lo fundamental, y es por eso que cuando la mayoría de la gente tiene coito, se siente desilusionada. O es doloroso o es desagradable, o es demasiado corto, o demasiado largo, o es demasiado esto, o lo otro.

La mayoría de la gente se desilusiona porque su acercamiento a este es tan indisciplinado, tan desconsiderado, tan callado y tan dejado en el estado de ignorancia. Se acercan al tema con una falta total de sofisticación. He aquí lo que hemos creado –y nuestros hijos se están criando en una sociedad que cree en la gratificación instantánea, el sexo es instantáneo, todo lo que hay en la sociedad tiene que ser instantáneo. Y así la alegría de ello se desvanece. El proceso de la relación sexual en los seres humanos es el proceso del descubrimiento: de la belleza en cada uno. Esta es una de sus dimensiones. Es el proceso del descubrimiento de autocontrol en uno mismo.

Nuevamente, comparemos con la comida. ¿Recuerdan Uds. aquellas ocasiones en que se dan el lujo de sentarse en la mesa, a comer lentamente, a saborear todo lo que comen, y tener la mejor cena gourmet posible, y gozar de cada instante? ¿Sí? Pues para descubrir la belleza de esos, tienen que actuar deliberadamente, tienen que ser considerados, tienen que estar con el ánimo correcto, tienen que estar en el estado correcto de unidad; con la gente con quienes comen ustedes, la condición de unidad debe existir.

Y entonces, esa cena se vuelve memorable. A la sexualidad, debe uno acercarse en esa manera. Es muy diferente cuando comen así que cuando van deprisa para agarrar una hamburguesa y engullirla. Ése es un proceso muy diferente. Entonces todo el acercamiento que tenemos aquí sobre el tema de la sexualidad tiene que estar, por ejemplo, relacionado con el conocimiento sobre la sexualidad. Aquí quiero usar otra analogía sobre alimentos, estaba leyendo hoy en el diario ‘The Washington Post’ que el gobierno estadounidense ha decidido cambiar el modelo de la buena dieta para el pueblo norteamericano. Se habían equivocado todos estos años. Malas noticias (risitas). Lo que todos estos años les han estado diciendo que era una dieta buena, resulta ser una dieta mala. ¿Y saben Uds. cuál es la característica de la dieta mala? Es que Uds. comen demasiado de lo que no necesitan. Y demasiado poco de aquellas cosas que sí necesitan. Esta es la misma actitud hacia la sexualidad en esta sociedad.

Prestamos más atención al acto final del coito entre hombres y mujeres que a enfocar en aquellos elementos que entran en una relación sexual. Una relación sexual es un proceso del descubrir la belleza de la otra persona, primero. Tiene que comenzar con el estimulo mutuo. Tiene que comenzar con la cualidad de que uno no piensa en sí mismo, sino en la otra persona. Tiene que comenzar con ser considerado con la otra persona. Tiene que comenzar con la condición cuando se va creando la atmósfera de comodidad, seguridad, tranquilidad y confianza el uno en el otro. Hay que poner todas estas cualidades para que funcione el proceso. No se puede simplemente ejecutarlo de prisa con la sola idea de descubrir la belleza.

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La segunda cosa que se quiere lograr es la de la disciplina: porque cualquier actividad humana es exitosa si está combinada con disciplina. Déjenme desarrollar esto. Es muy importante. Cada actividad humana es exitosa si la hacen desde la posición de iluminación y el conocimiento –o sea, que se sabe lo que hace- si la hacen con sentimientos positivos de amor y estímulo, y si la hacen con autodisciplina… y moderación. Cada actividad humana requiere estas 3 características. No hay nada en esta vida con la cual no debamos involucrarnos con conocimiento amor y disciplina. ¿Cuál es el acto fundamental de un ser humano?

Nosotros, los seres humanos hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios, ¿no es así? Ahora bien, la cualidad o atributo de Dios es que Él es el Creador. Él crea. Y Él nos creó a Su misma imagen. Por tanto, nosotros somos creadores. Constantemente creamos. Creamos familias, sillas, aviones… Creamos todo lo que hay en este universo. Nosotros creamos aquellas cosas que creamos. Porque somos creados a la imagen y semejanza de Dios. Bien, el acto del amor en la sexualidad y el matrimonio, tiene que ser creativo. Y para que una cosa sea creativa, tiene que ser disciplinada. Aquella gente que pinta, por ejemplo, o hace música, o baila, lo sabe. Una de las cosas que necesitan necesariamente si van a ser creativos, es la disciplina. Y una vez que crean esta disciplina, dentro de los límites de la disciplina tienen que ser libres. Y esa es la relación entre el hombre y la mujer.

Por ejemplo, antes del matrimonio, la disciplina –el límite para la creatividad- es la castidad. Dentro del límite de la castidad, entonces, el hombre y la mujer, pueden relacionarse como jamás lo han podido hacer antes. Porque uno de los dones de Bahá’u’lláh sobre la castidad, es la aclaración que hasta ahora en la historia, que hasta ahora hombres y mujeres no se han conocido aún. ¿Por qué? Porque en el momento en que uno se acerca al otro, comienza a pensar en el sexo. Y comienzan a pensar, ¿cómo puedo tenerlo a él o ella? O ¿cómo puedo escaparme de él o de ella? (risitas) Esto se aplica desde el comienzo. Y tan pronto que esto ocurre, estas dos personas no van a poder conocerse. No van a ser totalmente honestos el uno con el otro. No van a confiar el uno en el otro.

Pero cuando saben que van a tener una relación disciplinada, mediante la norma de la castidad, entonces, una pareja podrá conocerse, podrá acercarse, podrá expresar sus pensamientos íntimos, podrá compartir sus sentimientos, pensamientos y aspiraciones, podrá compartir y decir lo que le gusta y lo que no le gusta, lo que le atemoriza y lo que no. Así una pareja llega a conocerse. Entonces es en aquel proceso, cuando una persona que elige, lo hace con los ojos abiertos en vez de los ojos cerrados.

La otra disciplina sobre el sexo radica en el contexto del matrimonio, en que uno tiene que ser total y completamente veraz con su cónyuge. Y no estar envuelto en romances extramaritales. ¿Qué significa esto? Nuevamente, uno mismo provee las estructuras. Y dentro de esos marcos hay que tener libertad. Si no se tiene libertad, todo el asunto se derrumba. Existen entonces dos marcos de referencia que Bahá’u’lláh da, que nos permiten sentir libertad para la creatividad dentro de límites que son necesarios, porque es imposible crear sin disciplina. No es asunto de castigo, o de Bahá’u’lláh diciendo, “Yo no quiero que disfruten Uds., o vamos a darles un mal rato a Uds. Jóvenes”. Éste no es el asunto.

El asunto es que Dios tiene que crear las condiciones en las cuales Uds. puedan volverse lo más creativos posible. Y de todas las cosas que creamos, la más importante, la más magnífica, la de mayor alcance, es nuestra vida. Y es a través de límites y de disciplina. Uno de ellos es la castidad, o fidelidad, antes del matrimonio y después del matrimonio. Otro es la oración diaria. Otro es el ayuno. Otro es el no murmurar. Otro es servir a la humanidad. Otro es la búsqueda del conocimiento y las artes.

Y así sucesivamente. Estos llegan a ser las armaduras o bases dentro de los cuales creamos nuestra personalidad, manera de vivir, lo que somos, la clase de matrimonios que tenemos, la clase de familias que tenemos, la clase de sociedad que tenemos, la clase de civilización que creamos. Entonces llegamos a ser creadores.

TERNURA (del libro: Sexualidad, relaciones y crecimiento espiritual)

pareja1.jpg La ternura es una necesidad humana normal y cada vez se ve más que la sexualidad moderna abarca esta expresión del amor. Si se suprime o está ausente en un individuo y en su relación, el efecto puede ser devastador. En particular, las mujeres suelen expresar más su absoluta necesidad de ternura, y su ausencia en la relación puede ser una razón de divorcio.

Los cuidados, el compartir y preocuparse por el otro, son hábitos cotidianos importantes en una relación e impiden que se agote o marchite, en particular si el materialismo, la rutina, las preocupaciones, las dificultades, las pruebas y las penalidades rodean a los enamorados.

La ternura de corazón es una cualidad que encuentra su expresión en el tono de voz, en la calidez o el cariño; el corazón y el cuerpo de la otra persona son capaces de percibirla. ¡Expresar sentimientos de ternura es una cualidad humana normal! Las madres expresan ternura hacia sus bebés y sus hijos pequeños: cuando lavan y secan a su pequeño con cariño, acarician su suave piel, lo miman, lo sostienen, lo abrazan y lo acunan, ¡todo se percibe como una oleada de ternura procedente de esta gran fuente de bondad que es la madre!

Hoy en día, también los padres pueden expresar cierto cariño y ternura cuando sujetan a su hijo, juegan con él, atienden sus necesidades e intercambian caricias. No ha sido siempre así. Por ejemplo, me contaron que mi bisabuela se negaba a besar a sus hijos, ¡y mantuvo ese principio toda su vida! En el pasado, muchos hombres reprimieron su deseo de ser tiernos con sus hijos, pero se ablandaban cuando nacía su primer nieto, lo mimaban y jugaban a juegos sencillos y tiernos con él. También es posible ver a una persona dura y rígida, que nunca ha demostrado ternura con nadie, enternecerse e inclinarse para hacer mimos a un gato y acariciar su brillante pelambrera negra.

Al observar cómo las madres cuidan de sus pequeños, se observa que suelen dispensar mucha ternura y cariño hacia sus hijos varones, pero son más conscientes de tener que educar bien a sus hijas y, por ello, son más estrictas con ellas; ¡ sin embargo, al parecer las niñas pequeñas y grandes así como muchas mujeres, tienen una gran necesidad de ternura! Me parece como si estuviesen expresando, en sus sentimientos, su cuerpo y su mente, que necesitan esa ternura en la edad adulta porque no tuvieron la bendición de recibirla en su niñez; hay una gran ansia en la mayoría de las mujeres que he conocido.

Esta gran necesidad no satisfecha de recibir una generosa ración de ternura suele reprimirse hasta que la mujer llega a la plena madurez y ha vivido con su cónyuge durante años. Entonces se hace cada vez más presente y, a menudo, el cónyuge se ve abrumado por esta gran necesidad, frecuentemente no muy bien expresada. Además, la mayoría de los hombres no han aprendido a expresar la ternura, aunque parecen haber recibido una gran cantidad de sus amorosas madres; ¡por consiguiente, se sienten muy desconcertados a la hora de afrontar esta extraña y novedosa necesidad de su pareja!

Cuando la sexualidad se inhibe o cesa, y el problema parece encontrarse en la mujer, muy a menudo uno de los problemas subyacentes es la necesidad no satisfecha de la mujer de que haya ternura en la relación.En mi despacho, a menudo explico a ambos miembros de una pareja que las mujeres, al parecer, tienen un mayor deseo de experimentar ternura en sus relaciones.

También les expongo que las mujeres parecen tener en sus cuerpos el ansia de recibir ternura en abrazos amorosos; quieren sentirse sostenidas y protegidas, y notar una ternura perdurable en su pareja. Con mucha frecuencia, estas necesidades son contrarias a la urgencia de acción para la expresión del gran deseo de sus parejas masculinas; así, a menudo las necesidades de la mujer quedan sumergidas por las urgencias más apremiantes de su compañero. Entonces, la mujer vuelve a ceder y a reprimir sus necesidades, pero se deprime y deja de sentir el ansia de expresión corporal en la relación. ¡ Y todo esto confunde a los maridos!

La mayoría de los seres humanos anhelan aprender, pero sólo en su intención y sus palabras, no en hechos, y muchos cónyuges se han vuelto bastante sordos a los deseos de sus parejas, en especial si las consideran extravagantes o creen que plantean cosas incómodas para ellos.

Cuando esto sucede durante meses, años o décadas, la necesidad reprimida de ternura se convierte en una fuerza destructiva en el inconsciente. Conduce a la rebelión, la depresión y la ansiedad, y a menudo a un deseo irresistible de separación para no tener que vivir bajo el mismo techo que su torturador: el compañero con buenas intenciones pero bastante perezoso.Este deseo de separación e incluso divorcio es una terrible consecuencia de una necesidad sencilla, humana y moderna: ¡la ternura!

Dra. Agnes Ghaznavi -Psiquiatra

Proximidad y libertad

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La proximidad entre dos miembros de la pareja es una parte integral de una sexualidad madura y favorecedora del crecimiento.
La búsqueda de un equilibrio entre la proximidad y la libertad, entre la intimidad y la autonomía para evolucionar personalmente dentro de unos límites legítimos, es un tema muy candente en la actualidad. Cada pareja tiene que encontrar su propia solución. Para algunas viene de forma natural, para otras es el resultado de años de dura lucha, mientras que otras se separan porque han tirado la toalla.

Para ciertas parejas, este tema es particularmente difícil. Aquellas personas cuyos padres temían la proximidad son las que corren los mayores riesgos.

¿Cuáles son las barreras que impiden la proximidad? Desde luego, el sistema patriarcal, mantenedor del pensamiento basado en roles y su interpretación, es enemigo de cualquier tipo de cercanía entre los miembros de una pareja, ya que de otra manera no pueden mantenerse unos roles rígidos.

A la búsqueda de esta ansiada proximidad por primera vez en la historia, mucha gente proyecta esperanzas muy altas en esta valiosa “posesión” que les resulta imposible de alcanzar de manera natural. Temen sentirse decepcionados, quizás recordando sus largos conflictos con sus padres o la fría distancia que mantenían para permanecer fieles a los roles que la sociedad exigía de ellos.

La crítica es enemiga de la cercanía. La actitud crítica crea una distancia de seguridad para evitar posibles daños. Así, cuando los cónyuges son críticos y vulnerables, inevitablemente tienen que mantener las distancias en su relación.

Algunas personas tienen un miedo cerval de que otros se entrometan en su intimidad y se hagan visibles sus flaquezas. Se esconden de la proximidaad.

Un gran abismo en los intereses, experiencia o capacidades puede crear o mantener la distancia en vez de permitir la cercanía. Sin embargo, esto no es siempre así, ya que hoy en día muchas personas están aprendiendo a trabajar con su relación emocional y espiritual, en lugar de insistir continuamente en las diferencias y mantener el abismo entre ambos.

¿Qué es lo que crea la proximidad? Cosas sencillas: compartir tiempo, espacio, e intereses simples. Todo esto promueve la creación de una atmósfera cálida y no crítica. Es esforzarse por eliminar las dificultades y la crítica, y promover el entendimiento mutuo.

Es consultar cada vez que se produce una desgracia salvando la distancia creada por la ira, el dolor o el retraimiento. Es explicarse mutuamente las cosas hasta que se ha acortado la distancia emocional y las emociones cálidas y auténticas vuelven a emerger, sin dejar nada pendiente o a medio solucionar.

Es el coraje de persistir y la esperanza de rebajar las barreras en lugar de mantenerlas.

A quienes sienten un temor cerval a la proximidad puede serles útil empezar a hablar con afecto a una persona a la que ven por primera y última vez, por ejemplo en un vuelo de larga distancia: pueden sentir el alivio de una cercanía relativa en la conversación y mantener todavía sus defensas.

Otros tendrán que sentir mucho dolor y sufrimiento para demoler las barreras artificiales que se erigieron a temprana edad para resguardarse de un dolor demasiado agudo, por ejemplo si se divorciaron los padres, se maltrataban entre sí o abandonaron a sus hijos.

Sólo puede mantenerse la proximidad si va acompañada de una buena cantidad de libertad personal; de lo contrario se deteriora y desemboca en un amor posesivo que sofocará a la pareja.

Este equilibrio entre la cercanía y la libertad tiene que desarrollarse mediante la práctica y no es fácil. Además, puede variar en las distintas etapas de una relación marital: los enamorados nunca están lo bastante cerca el uno del otro, y sienten una dicha desbordante cuando llega el primer hijo. Sin embargo, en otros períodos las circunstancias pueden imponer mucha distancia para que la pareja pueda afrontar de manera adecuada las numerosas tareas de sus vidas, tales como atender sus negocios, profesiones, hijos, padres y propiedades, y realizar servicios a sus amigos y a círculos más amplios.

Pero, si no hay momentos de proximidad, la relación de pareja perderá su calidez y su flexibilidad, la comprensión entre ambos se agotará y funcionarán como caballos de tiro acostumbrados al yugo.

Dra. Agnes Ghaznaví – Psiquiatra