Amistad – continuación…

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Por otra parte, si las personas siguen en crisis y no son capaces de volver a crear un lazo vital y saludable entre ambas, quiere decir que no han integrado la amistad en su relación. Han compartido muy pocas cosas, viven en mundos diferentes y no han realizado el esfuerzo imprescindible de cultivar lo poco que tenían en común. Ambos han permanecido como “tiranos”, es decir, quieren que el otro se una a ellos en sus propios intereses, aficiones o pasiones, pero no han aprendido el arte de adquirir nuevos intereses simplemente por amor a la otra persona y a la relación. A mucha gente le gusta quedarse en su cascarón, como una ostra, temerosos de abrirse y experimentar un mundo diferente.¡Desde luego, dos ostras pueden compartir muy pocas cosas!

La amistad permite al cónyuge valorar el aspecto personal de su compañero o compañera, no sólo su rol social o sexual. Los hombres tienden a valorar en sus mujeres a la buena cocinera, la perfecta ama de casa, y la madre y esposa devota: éstos son los roles sociales. Tradicionalmente, las mujeres han valorado la seguridad, la protección y el prestigio que un hombre les ofrece. ¿Basta con esto en una era en que los roles sociales son cada vez menos claros y ya son muchos los hombres que son buenos cocineros, perfectos amos de casa y padres admirables? Del mismo modo, para una mujer que se gana la vida, recibe elogios por su trabajo o su carrera y tiene suficiente personalidad para mantenerse por sí misma, ¿ le basta con tener un marido que la valore principalmente por lo bien que cuida de la casa? Precisamente en estos tiempos modernos es cuando necesitamos nuevas cualidades y mecanismos de vinculación. La amistad es uno de ellos…¡y es esencial!

Así pues, debe esperarse de un hombre que vea las cualidades personales de su esposa y las valore. Una mujer debe valorar a su compañero por su personalidad (en un sentido positivo) y ser su amiga. Los rasgos del carácter, las cualidades, las habilidades, facultades y potencial humanos, así como ideales, valores y aspiraciones espirituales se convierten en la base de la amistad.

Más allá de la relación matrimonial, la amistad se abrirá por completo a nuevos caminos para hombres y mujeres, en particular si se elimina para siempre el ser celosos y posesivos, siempre y cuando aprendan a valorar las facultades se su cónyuge de formar amistades puras y espirituales con personas de ambos sexos.

“…que se esfuercen con todos sus poderes hasta la confraternidad universal, cercana y afectuosa, y el amor sin impurezas, y las relaciones espirituales, entrelacen a todos los corazones en el mundo…” Abdu’l-Bahá

Dra. Agnes Ghaznaví

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