La proximidad entre dos miembros de la pareja es una parte integral de una sexualidad madura y favorecedora del crecimiento.
La búsqueda de un equilibrio entre la proximidad y la libertad, entre la intimidad y la autonomía para evolucionar personalmente dentro de unos límites legítimos, es un tema muy candente en la actualidad. Cada pareja tiene que encontrar su propia solución. Para algunas viene de forma natural, para otras es el resultado de años de dura lucha, mientras que otras se separan porque han tirado la toalla.
Para ciertas parejas, este tema es particularmente difícil. Aquellas personas cuyos padres temían la proximidad son las que corren los mayores riesgos.
¿Cuáles son las barreras que impiden la proximidad? Desde luego, el sistema patriarcal, mantenedor del pensamiento basado en roles y su interpretación, es enemigo de cualquier tipo de cercanía entre los miembros de una pareja, ya que de otra manera no pueden mantenerse unos roles rígidos.
A la búsqueda de esta ansiada proximidad por primera vez en la historia, mucha gente proyecta esperanzas muy altas en esta valiosa “posesión” que les resulta imposible de alcanzar de manera natural. Temen sentirse decepcionados, quizás recordando sus largos conflictos con sus padres o la fría distancia que mantenían para permanecer fieles a los roles que la sociedad exigía de ellos.
La crítica es enemiga de la cercanía. La actitud crítica crea una distancia de seguridad para evitar posibles daños. Así, cuando los cónyuges son críticos y vulnerables, inevitablemente tienen que mantener las distancias en su relación.
Algunas personas tienen un miedo cerval de que otros se entrometan en su intimidad y se hagan visibles sus flaquezas. Se esconden de la proximidaad.
Un gran abismo en los intereses, experiencia o capacidades puede crear o mantener la distancia en vez de permitir la cercanía. Sin embargo, esto no es siempre así, ya que hoy en día muchas personas están aprendiendo a trabajar con su relación emocional y espiritual, en lugar de insistir continuamente en las diferencias y mantener el abismo entre ambos.
¿Qué es lo que crea la proximidad? Cosas sencillas: compartir tiempo, espacio, e intereses simples. Todo esto promueve la creación de una atmósfera cálida y no crítica. Es esforzarse por eliminar las dificultades y la crítica, y promover el entendimiento mutuo.
Es consultar cada vez que se produce una desgracia salvando la distancia creada por la ira, el dolor o el retraimiento. Es explicarse mutuamente las cosas hasta que se ha acortado la distancia emocional y las emociones cálidas y auténticas vuelven a emerger, sin dejar nada pendiente o a medio solucionar.
Es el coraje de persistir y la esperanza de rebajar las barreras en lugar de mantenerlas.
A quienes sienten un temor cerval a la proximidad puede serles útil empezar a hablar con afecto a una persona a la que ven por primera y última vez, por ejemplo en un vuelo de larga distancia: pueden sentir el alivio de una cercanía relativa en la conversación y mantener todavía sus defensas.
Otros tendrán que sentir mucho dolor y sufrimiento para demoler las barreras artificiales que se erigieron a temprana edad para resguardarse de un dolor demasiado agudo, por ejemplo si se divorciaron los padres, se maltrataban entre sí o abandonaron a sus hijos.
Sólo puede mantenerse la proximidad si va acompañada de una buena cantidad de libertad personal; de lo contrario se deteriora y desemboca en un amor posesivo que sofocará a la pareja.
Este equilibrio entre la cercanía y la libertad tiene que desarrollarse mediante la práctica y no es fácil. Además, puede variar en las distintas etapas de una relación marital: los enamorados nunca están lo bastante cerca el uno del otro, y sienten una dicha desbordante cuando llega el primer hijo. Sin embargo, en otros períodos las circunstancias pueden imponer mucha distancia para que la pareja pueda afrontar de manera adecuada las numerosas tareas de sus vidas, tales como atender sus negocios, profesiones, hijos, padres y propiedades, y realizar servicios a sus amigos y a círculos más amplios.
Pero, si no hay momentos de proximidad, la relación de pareja perderá su calidez y su flexibilidad, la comprensión entre ambos se agotará y funcionarán como caballos de tiro acostumbrados al yugo.
Dra. Agnes Ghaznaví – Psiquiatra



