El amor y el matrimonio

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En nuestra civilización mucha gente fracasa en esta tarea de la vida. Una vez, un psicólogo declaró caústicamente que actualmente había dos clases de matrimonios: el matrimonio malo bueno y el matrimonio bueno malo. En el primero, los dos miembros de la pareja se pelean mucho pero siempre terminan por hacer las paces, mientras en el segundo guardan las apariencias externas pero en realidad no tienen nada que decirse. Ya no viven el uno para el otro, sino el uno junto al otro.

Naturalmente, la cosa no es así de simple, pero hay signos que indican que se está produciendo una “batalla de los sexos”. Uno de ellos es el número de divorcios, que aumenta constantemente. En Alemania Occidental, (antes de la reunificación alemana) cada día se rompen doscientos matrimonios, en tanto que en Estados Unidos tiene lugar un divorcio cada minuto. Otro signo es el número de niños que desde su nacimiento tienen un solo padre. Se estima que en Alemania Ocidental había en (1981)alrededor de un millón de niños que son hijos de madres separadas, mientras que en Estados Unidos nacen cada año 350.000 niños en estas condiciones, más del 40% de ellos con madres que tienen entre 15 y 19 años.
Los matrimonios jóvenes en los cuales el marido o los dos miembros tienen menos de 21 años, pueden tomarse como otro síntoma. De estos matrimonios, el 50% se separa antes de los cinco años. Irse a vivir juntos y cambiar de pareja también podrían ser indicios de intentos llevados a cabo por personas desanimadas, de encontrar una solución aceptable a una tarea de la vida que parece demasiado difícil.

¿De dónde provienen estas soluciones no satisfactorias? Como todos los problemas de nuestra época, tienen su origen en la falta de fe. Si una persona no tiene fe en sí misma no puede tener fe en su pareja. Si una persona no tiene fe en los demás o en la comunidad, tampoco puede tener fe en las leyes ni en las instituciones de la comunidad. No obstante, la monogamia representa la mejor solución para la tarea de la vida del amor y el matrimonio, aunque hoy en día éste no sea un punto de vista de le resulte popular a todo el mundo. De tadas maneras, posee la mayor capacidad para satisfacer el anhelo profundo de toda persona, por sentir que él o ella pertenece por completo a otro.
Otro problema contemporáneo, el desconocimiento de la diferencia entre el amor y el sexo, está relacionado con estas otras dificultades. La sexualidad es tan sólo un elemento del amor, un elemento que, como ocurre con otros aspectos del cuerpo humano, tiene su lugar en el plano animal, a pesar de que la sexualidad humana difiere esencialmente de la sexualidad animal. La sexualidad debe estar al servicio del amor y no convertirse en un fin en sí misma, al servicio de sensaciones puramente físicas. El amor auténtico hay que aprenderlo.

Sin valor y sin preocuparse por los demás el amor no es posible. Bahá’u’lláh expresó este punto de vista en su famosa obra -Los siete valles: “El amor es una luz que nunca mora en un corazón poseído por el miedo.” El amor auténticamente completo entre los seres humanos incluye siempre un elemento espiritual. La espiritualidad es la ausencia de egoismo. “El amor es una fuerza que mata la mala hierba más venenosa del corazón humano”, escribió Gotthelf. Solamente una persona espiritual puede entregarse al amor por completo sin perder su identidad.
A diferencia de los matrimonios jóvenes, hay algunas razones que aconsejan un matrimonio temprano,, como por ejemplo la mayor adaptabilidad de la juventud y consiguientemente, el mayor potencial para que los miembros de la pareja crezcan juntos; el vigor de la juventud; la mayor estabilidad social que se logra encauzando la sexualidad en una relación permanente, y el benficio que obtiene el clan familiar, especialmente los abuelos, que viven lo suficiente como para ver crecer a sus nietos. No obstante, la formación profesional, cada vez más prolongada, hace que muchas veces sea difícil casarse pronto. Los matrimonios de este tipo suelen tener las mayores posibilidades de éxito cuando se cumplen las siguientes condiciones:

-Ambos miembros de la pareja deben tener un plan de vida claro en lo que se refiere a su formación y profesiones. Las relaciones con los respectivos padres deben funcionar correctamente para que, por una parte, los padres estén preparados para continuar dando apoyo no sólo emocional sino económico si fuera necesario , y, por otra, los jóvenes sean capaces de aceptar esta ayuda sin sentirse dependientes o humillados por ello.
-Debe haber un cierto orden externo en lo referente al hogar, los muebles, la ropa, etc.
-Ambos miembros de la pareja deben poseer “orden interno”, o sea, fortaleza de carácter, paciencia, capacidad de hacer sacrificios y de aceptar que el otro es otra persona diferenciada, e independencia de las influencias y prejuicios externos.
-Las otras tareas de la vida deben estar resueltas o al menos en vías de estarlo.

El matrimonio no existe, en primer lugar, y principalmente, para colaborar en la solución de los problemas existentes; más bien supone una nueva tarea mutua que solamente puede ser resuelta desde una actitud positiva y desde la fe en uno mismo y en su pareja. Pero hasta el amor se puede utilizar mal. Solamente tenemos que pensar en el llamado amor romántico, que actualmente, por estar sobreestimado, se encuentra en la base de muchas relaciones que con el tiempo llegan a romperse. Muchas veces es simplemente la fantasía de unas personas desalentadas que tienen la esperanza de utilizarlo para escapar de la realidad. Así, el amor puede convertirse en una droga.
El amor romántico no es algo negativo en sí mismo, sino únicamente cuando ninguna otra cosa se considera importante, ya se trate de la razón, el sentido común o las opiniones de los padres. Obtiene su justificación aparente no solamente de grupos que van a la búsqueda del beneficio e intelectualmente empobrecidos que producen películas, programas de televisión, de radio, y publican periódicos y novelas que glorifican el amor romántico, sino también de la literatura seria.

Se puede encontrar un ejemplo de ello en las palabras de Hugo von Hofmannsthal a las que Richard Strauss puso música en la ópera Arabella: “Pero un día tendré delante de mi al hombre adecuado (si es que en este mundo hay uno para mí) me mirará, le miraré, y no habrá dudas ni preguntas…” ¿No es hermoso soñar con un amor romántico tan perfecto? ¿Por qué no íbamos a entregarnos a fantasías de este tipo? Pero cuando despertamos de estas ensoñaciones tenemos que volver a nuestras facultades cognoscitivas modernas. El “hombre adecuado para mí” no existe en este mundo; en su lugar hay cientos de miles de personas del sexo opuesto que nos convendrían si nosotros estuviéramos dispuestos a poner de nuestra parte, a asumir responsabilidades, a adaptarnos de manera positiva, a sacar lo mejor de nuestra pareja, a poner nuestros intereses en sus manos y a darle nuestro apoyo.

“La confianza y el respeto son las dos piedras angulares inseparables del amor, sin las cuales éste no puede existir”, escribió Kleist. La confianza y el respeto sólo pueden conseguirse a través de la igualdad social entre el hombre y la mujer. Actualmente, esa igualdad se da solamente en la teoría o en el papel. En ralidad, todavía tenemos un largo camino por delante, incluso en los países más progresistas a este respecto. Espiritualmente no hay diferencias entre los sexos. “La humanidad es como un pájaro con dos alas: una masculina, la otra femenina. A no ser que ambas alas sean robustas y estén impelidas por una fuerza común, el pájaro no podrá volar hacia el cielo”, comentó ‘Abdu’l-Bahá
Si las personas están en sintonía o no con su pareja es algo que se puede ver en el hecho de si son más conscientes de sus aspectos negativos o de los positivos. Para averiguarlo, tome papel y lápiz y conteste a las cuatro preguntas siguientes, Escriba las respuestas espontaneamente, sin pararse demasiado a pensar.

1)¿Qué aprecio en mi pareja, qué me gusta de él/ella, qué me agrada?
2)¿Qué quejas tengo de él/ella, qué me irrita de él/ella, qué es lo que no me gusta tanto?
3)¿Qué aprecia mi pareja de mí?
4)¿Qué quejas tiene él/ella de mi?

No le pregunte a su pareja las respuestas a las dos últimas preguntas; dé las que usted consideree que son las respuestas. Cuando haya escrito todo lo que se le ocurra, compare los puntos a favor y en contra. Cuéntelos para que vea cuáles son los que predominan. Si predominan los aspectos positivos de su pareja, usted adopta la actitud correcta. Pero si su pareja acaba por tener más puntos negativos, va siendo hora de que adopte una actitud más positiva. En todo caso, usted puede trabajar sobre todos los puntos negativos, especialmente sobre los suyos, por supuesto, con la ayuda de las técnicas de desarrollo personal. Si no entiende en absoluto qué le gusta a su pareja de usted, y quizás no se ha dado a sí mismo ningún punto positivo, es el momento de que utilice estas técnicas para trabajar sobre la confianza en sí mismo.

Erik Blumenthal, psicoterapeuta – El camino hacia la libertad interior

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7 comentarios to “El amor y el matrimonio”

  1. adrian Says:

    Hola soy un muchacho de 21 años buscando personas con quien platicar y pasar un buen rato, conocer mas gente y llegar a algo mas serio si es posible

  2. MONICA Says:

    LO MALO DEL MATRIMONIO SON LAS PERSONAS QUE COMETEN LA BRUTALIDAD DE CASARCE, POR QUE HASTA HAY LLEGA LA DIVERSION. LOS HOMBRES Y MUJERES SON IGUALES DE INFIELES POR QUE EL QUE DIGA QUE NUNCA HA SIDO INFIEL ES UNA METIRA, CON EL PENSAMIENTO Y EN LOS SUEÑOS USTED PUEDE SER INFIEL JAJAJA OH NO

    • DANIEL Says:

      CON ESE PENSAMIENTO IMAGINO QUE ES USTED ASI SI UNO PIENSA DE OTRA FORMA SE PUEDE CAMBIAR

  3. nery Says:

    hola soy nery lo peor que puede pasar en el matrimonio es que te enganen en ese momento todo se acaba y si estas con el es solo por costumbre pero no el amor se acaba en cuanto se casa uno y al iguual las iluciones piensenlo bien ????????

  4. lili Says:

    señor por favor ayúdenme no se que hacer yo si me case para toda la vida pero hoy mi esposo toma la decisión de separarnos por que tanto como el como y yo peleamos y siempre es lo mismo terminamos por contentarnos pero yo a el lo amo pero yo no se que hacer siento que sin el mi vida no tiene sentido no se que a hacer por favor ayudenme

  5. JOSE Says:

    HOLA A TODOS LOS MATRIMONIOS ( EL MATRIMONIO ES LO MEJOR DEL MUNDO PORQ ESO PARA MI ES LA BENDICION DE DIOS, PARA QUE NUESTROS HIJOS SEAN BENDECIDOS)NO HAY QUE NEGARLO A VECES UNO SUFRE PERO CON LA COMUNICASION Y COMPRENSION TODO SE PUEDE.

  6. paty Says:

    casi 8 años de casada, 2 hijos pequeños, no hay amor, no hay respeto, no hay sexo, ambos somos buenos padres y no peleamos frente a los niños, ya no hay interés de nada, incluso el interés por tratar de hablar a desaparecido, solo vivimos uno junto al otro porque amamos enormemente a nuestros hijos, cómo les afectará a ellos esta relaición? qué hay que hacer? será que podemos encontrarnos de nuevo o es más sano para los niños dejarnos, ellos nos aman a ambos por igual, no queremos dañarlos pero honestamente ya no tenemos nada en común.


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