La actitud bahá’í hacia el matrimonio y el divorcio

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La actitud bahá’í hacia el matrimonio y el divorcio

Es necesario considerar el tema del divorcio dentro del marco del concepto bahá’í del matrimonio. Bahá’u'lláh vino para traer unidad al mundo, y el vínculo entre esposos es una unidad fundamental. ‘Abdu’l-Bahá describe el matrimonio como “una relación verdadera” una “comunión” espiritual y física, una “unión” que “perdurará en todos los mundos de Dios”. Él se refiere a los esposos como “dos íntimos amigos” y asegura que si viven en unidad pasarán a través de este mundo en perfecta dicha, felicidad y paz del corazón, y llegarán a ser objeto de la gracia divina y del favor divino en el Reino del Cielo.

Shoghi Effendi, en cartas escritas en su nombre, se refirió al matrimonio como una “institución divina” y “el vínculo más sagrado e indivible” que “debería conducir a una profunda amistad espiritual, la cual perdurará en el mundo venidero”.

“La armonía, la unidad y el amor” son descritos como “los más altos ideales en las relaciones humanas” Por consiguiente, se observa que dondequiera que exista una familia bahá’í deberían hacerse todos los esfuerzos por conservarla. El matrimonio y la vida familiar tienen “una función social” vitalmente importante: la perpetuación de la raza humana y la preservación del orden social.

Las Enseñanzas Bahá’ís permiten el divorcio pero desalientan firmemente su práctica. Shoghi Effendi indica que Bahá’u'lláh “lo ha permitido sólo como último recurso pero lo condena severamene”. Él notó que en los creyentes existía una tendencia a ser  afectados por las influencias culturales prevalecientes “que tan rápidamente están destryendo la vida hogareña y la belleza de las relaciones familiares, y desgarando la estructura moral de la sociedad”. Él condenó la ” sociedad actual” por ser “criminalmente laxa con respecto a la naturaleza sagrada del matrimonio” y exhortó a los amigos a “combatir asiduamente esta tendencia”. Por tanto, es útil examinar más de cerca las declaraciones de las Escrituras, para obtener un entendimiento más profundo de la actitud bahá’í hacia el divorcio e identificar las formas de detener su creciente marea.

La seria naturaleza del divorcio es gráficamente transmitida por las Escrituras Bahá’ís . Por ejemplo, en el Kitáb-i-Aqdas, Bahá’u'lláh expresa que “Dios…aborrece la separación y el divorcio”, en tanto que ‘Abdu’l-Bahá explica que si una de las partes se vuelve causa del divorcio, ese, incuestionablemente, caerá en grandes dificultades, se convertirá en víctima de calamidades formidables y experimentará un profundo remordimiento.

Si bien el divorcio no está prohibido en la Fe Bahá’í, “es desaprobado muy fuertemente”. Cartas escritas en nombre de Shoghi Effendi indican que el divorcio “se desaconseja, se desaprueba y es contrario a la Voluntad de Dios”. Es considerado “un acto censurable” y se pide a los creyentes “hacer un esfuerzo casi sobrehumano para no permitir que un matrimonio bahá’í se disuelva”. El divorcio, pues, es considerado como “un último recurso que debe evitarse si es humanamente posible”.     

Tanto el marido como la mujer tienen el derecho de pedir el divorcio si sienten que “es absolutamente esencial hacerlo. El secretario de Shoghi Effendi, escribiendo en su nombre, indicó que aunque es permisible, “sólo bajo circunstancias muy excepcionales o intolerables el divorcio podría ser aconsejado para los bahá’ís”, y que los creyentes deben recurrir al divorcio “sólo cuando todos los esfuerzos para evitarlo han sido inútiles y sin resultado”. En este contexto, también se debe reconocer que el mero hecho de que Bahá’u'láh haya permitido el divorcio es “una indicación de que en ciertas circunstancias es inevitable”.

Continuará…

Del librito La Santidad del Matrimonio Bahá’í

Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia 

Editorial Bahá’í de España – Traducción Manuel Caballero

La hospitalidad

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Foto: M. Capllonch

 ”Mi hogar es el hogar de la paz. Mi hogar es el hogar de la alegría y el deleite. Mi hogar es el hogar de la risa y el regocijo. 

Quienquiera traspase los portales de esta casa, debe salir con un corazón alegre. Éste es el hogar de la luz; quienquiera entre aquí, debe quedar iluminado”.  

‘Abdu’l-Bahá

La hospitalidad es, en cierto modo, el vínculo entre el hogar y el mundo en general, bajo la forma de un flujo de gente. En algunas familias puede ser un simple goteo de buenos amigos y miembros de la familia, en ocasiones especiales como los cumpleaños o Navidad. En otras familias, los niños traen siempre a comer a un amigo, el padre viene con amigos y colegas y la madre puede ser miembro de un club que se reúne en su casa o invita a sus propias compañeras de trabajo.

En parte, la hospitalidad consiste en compartir, no sólo en el aspecto material, sino también en el espiritual: el ambiente y las cualidades de los miembros de la familia. Aprender es otra de sus facetas: “mirar por la ventana” para saber cómo vive otra familia, es un privilegio y un beneficio para los huéspedes. También es un ingrediente de la hospitalidad el ofrecer todo lo que podemos con el deseo de compartir, servir y vivir experiencias conjuntas.

Ser hospitalario en el hogar es una manera muy importante de aprender cómo es el mundo exterior. La gente trae al hogar otras costumbres, opiniones y modos de hacer las cosas, y  tanto los niños como los adultos  amplían sus horizontes en una creciente comprensióm del mundo de los seres humanos.

¿Qué ocurre en aquellas familias en las que la hospitalidad se limita a la propia familia y a los más intimos o a los  viejos amigos? Los niños aprenden a moverse solamente en un ámbito de relaciones restringido; no se acostumbran a otros caracteres, modales y puntos de vista, y tienden a mirar al mundo exterior a través de las estrechas miras de su familia. A la larga, aunque la familia sea sofisticada, intelectual y refinada, estos niños conservan una visión del mundo bastante ingenua: ¡se ha abierto un orificio muy pequeño en la puerta y sólo pueden atisbar el esterior!

¿Acaso no queremos que nuestros hijos comprendan a tanta gente como sea posible? ¿Qué se sientan a gusto en cualquier situación? ¿Qué sean dueños de sus sentimientos y capaces de adaptar sus puntos de vista? ¿Y no se deberá todo eso a la educación que se les dio cuando se les mostró qué es la verdadera hospitalidad?

Los niños no se van con rodeos en sus relaciones. Lo que la gente aprende durante la niñez sigue siendo siempre simple y directo a sus ojos. Por ello, es deseable que los niños aprendan a ver a todos los seres humanos como miembros de una gran familia. De esta forma se sentirán a gusto y como en su propia casa dentro de la familia humana y junto a todos y cada uno de sus miembros.

Dra. Agnes Ghaznavi – La familia, manual de reparaciones

Ser padres

maryrocasFoto: Cala Agulla – Mallorca

Ser padres

Ser padres no es una materia que se enseñe en nuestros tiempos, ni por tradición ni en la escuela.Estudiamos matemáticas, astronomía, lengua, fotografía y arte, pero las actividades esenciales de la vida -cómo amar y cuidar a alguien, cómo fundar, educar y mantener una familia, cómo ser padres de unos hijos que están creciendo –  tenemos que aprenderlas en la práctica, probando ideas y tomando nota de nuestros errores. En el pasado, cuando los niños crecían en familias numerosas y criaban a sus propios hijos bajo el mismo techo daba por sentado que ciertos conocimientos debían tranmitirse de manera tradicional. En la actualidad, todo es más complicado; las familias son más reducidas, no hay concenso y mucha gente no tiene una experiencia auténtica sobre las diversas etapas de la vida familiar. Sin duda, a las generaciones venideras se les enseñará a ser buenos padres y podrán transmitir estos conocimientos.

En general, hoy en día se está de acuerdo en que el amor y los cuidados son esenciales a la hora de ser padres. Sin embargo, hay algo que es igual de importante y no siempre se reconoce como tal: la unidad. Lo que la mayor parte de la gente entiende por unidad es que una persona debe someterse a otra; pero esto no es unidad: es conformidad, un modo estéril de afrontar la realidad. La unidad es un método creativo de convertir las cualidades y actitudes de ambos padres en un sistema único e innovador de tratar a sus hijos. Los padres que viven esta clase de unidad son capaces de educar a sus hijos sin necesidad de muchas palabras y esfuerzos, es decir, mucho mejor que aquellos padres que realizan tremendos esfuerzos, se preocupan, hablan, regañan, gritan…cada uno por su lado, sin unidad. El ejemplo silencioso de la unidad es, por sí mismo, un excelnte educador.

Los educadores tienen la tarea de fomentar las cualidades y suprimir los malos hábitos. La manera más eficaz es dando un ejemplo vivo de dichas cualidades (sólo hay cualidades positivas; los defectos son carencias de cualidades). Cada familia, cada pareja de padres, transmite su propio conjunto de cualidades. Así se forja la riqueza de la Humanidad y lo específico de cada familia y de cada individuo.

De todas formas, es importante que las cualidades estén equilibradas. Si sólo se transmiten conocimientos técnicos y no conocimientos humanos, se creará un desequilibrio en el carácter y en la manera de vivir de los niños. Si sólo se transmite amor, pero no las habilidades de carácter práctico como la preparación y la organización, el niño será encantador pero totalmente indefenso en su vida de adulto. Si se considera que sólo la aptitud para el arte y la ciencia son necesarios, más no las cualidades humanas que fomentan las buenas relaciones, el niño estará en desventaja allá donde vaya, pues las relaciones son la base de la sociedad humana. 

Ser padres de un hijo , educarlo para que llegue a ser un ser humano útil, humanitario y abierto a la espiritualidad, es un gran regalo para el mundo. (…)

Un elemmento esencial es aceptar por completo la manera de ser progenitor que tiene el otro miembro de la pareja. Muy a menudo, uno de los padres es mejor educador en temas de moral, o en conocimientos técnicos y científicos, o en otras materias, y tiende a corregir de manera incesante a su cónyuge. Esta actitud es muy perjudicial; mina la autoridad del otro progenitor al tiempo que se pone a sí mismo en un pedestal. Hace depender a los hijos de uno mismo, en vez de permitirles que establezcan relaciones con amos padres de acuerdo a cada situación, edad y necesidades. Un educador tan dominante debería reflexionar y decidir dar al educador y progenitor menos dotado la oportunidad de desarrollar su capacidad de ser padre y de hacerlo muy bien. De lo contrario, ese excelente educador verá, al cabo de diez o quince años, que su dominante actitud de superioridad ha perjudicado a los niños de tal manera que no han podido hacerse una imagen positiva del otro progenitor. Hoy en día, en nuesta sociedad, esto suele ocurrir muy a menudo entre las mujeres, que creen saber mucho sobre cómo educar a los hijos que sus maridos. ¿No sería mejor fomentar la capacidad de ser padres en sus maridos, en vez de desanimarlos en una cuestión tan importante?

Deberíamos ser conscientes de que los niños son perfectamente capaces de escoger lo que necesitan, si son libres para hacerlo; elegirán los aspectos positivos de sus padres, siempre y cuando éstos permanezcan unidos, comprendiendo y aceptando esta libertad esencial a la que todos tenemos derecho: educar de acuerdo a los conocimientos y preferencias propios.

Un ejemplo de ello (aunque extremo) puede ayudarnos a aclarar la cuestión. En las familias con un padre alcohólico y una madre moralista, las niñas suelen admirar en secreto a su padre pese a saber que su madre es moralmente superior. El problema radica en que la madre es autoritaria en su relación con su padre; le critica abiertamente sus defectos y su propia personalidad. La hija, sensible a la pelea conyugal, se pone de parte del padre y llega a la errónea conclusión de que las cualidades de su padre deben de ser buenas, lo que resulta fatal cuando le llega la hora de escoger a su marido y educar a sus propios hijos.

¿Es una buena actitud admirar las debilidades?¿No sería mejor que la niña pudiese amar abiertamente a ambos progenitores, y elegir libremente las cualidades positivas de cada uno de ellos? Esta libertad de elección sólo puede darse cuando los padres se esfuerzan por mantener la unidad.

Agnes Gaznaví – Psiquiatra, La Familia: Manual de Reparaciones

La comunicación como modelo para el cuerpo y la mente

 

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” La consulta familiar recurriendo a un diálogo completo y franco y animados por la certeza de la necesidad de obrar con moderación y equilibrio, puede ser la panacea para los conflictos familiares”.  C.U.J.

La comunicación como modelo para el cuerpo y la mente

Muchas personas creen que la sexualidad humana sigue modelos animales.

Apenas comprenden que un ser humano es -o debería ser – una criatura en la que los valores , y las elaboraciones de la mente y las emociones, prevalecen sobre la programación primitiva de los instintos animales. Si hubiesen estudiado la historia de la evolución de nuestro cerebro y hubieran comprendido su inmenso potencial y sus poderes superiores, demasiado a menudo infrautilizados, reconocerían con los científicos y sexólogos modernos que el ser humano, incluso en su actividad sexual, se compone sólo en un grado menor de lo que podemos llamar instinto o “pulsión”, y en mucha mayor medida está guiado por operaciones mentales tales como educación, los valores, la tradición, la cultura, los tabúes, el deseo de oponerse, de destruir, de amar y de apreciar.

La comunicación, en un sentido amplio de la palabra, no es sólo una operación verbal, sino que usa muchos otros medios más efectivos. El lenguaje corporal es uno de los métodos de comunicación universalmente entendidos…¡siempre y cuando los signos y los gestos se interpreten de la misma manera!.

Hoy en día, cada vez más personas de los países llamados civilizados han llegado a valorar la comunicación verbal sólo con un interés relativo: ¡suele desconfiarse de ella, sobre todo entre los jóvenes!.

En muchas culturas no occidentales, los enunciados verbales se valoran respeto al trasfondo de otros instrumentos tales como el gesto, la mímica o el silencio. Además, las personas todavía dotadas de la sensibilidad, la intuición y la sabiduría de la experiencia y la tradición que surgen de una filosofía de la vida imbuida de un sentimiento religioso, evaluarán la comunicación verbal respeto a este trasfondo más amplio y conseguirán una comunicación más completa que quienes sólo dependen de las palabras.

Las ciencias sistémicas modernas han enunciado la máxima de que los seres humanos no pueden evitar comunicarse: ¡aunque esté en silencio, un ser humano está comunicándose todo el tiempo! Como he descubierto, un terapeuta sentado frente a un cliente puede comunicarse a través de una mímica sensitiva indicando que está siguiendo lo que dice el cliente con comprensión y sentimiento, ¡o bien lo está desaprobando! (…)

En la actividad sexual, un ser humano debe utilizar muchos de sus modos de comunicación para transmitir mensajes complejos a su pareja. En la vida sexual, un ser humano utiliza su cuerpo de maneras diferentes, integrando modalidades de acción y percepción automáticas, semiautomáticas y conscientes. No sólo son los deseos y las decisiones individuales los que salen a la luz, sino también patrones culturales transmitidos a través de las épocas y las generaciones. La sabiduría familiar, los tabúes de varias generaciones, las percepciones vinculadas, por ejemplo, a la influencia de los medios de comunicación o a un intenso intercambio con los amigos, los padres, la autoridad o las normas culturales…Todos estos modos y conceptos diversificados (y generalmente insconcientes, o vagamente semiconscientes) forman una especie de fondo de las formas de expresión sexual del individuo. La persona puede estar armonizada, o en rebelión, o totalmente inhibida por las modalidades transmitidas a través de la tradición o la educación, el ejemplo o los medios de comunicación.

La esencia de toda esta cuestión es que la sexualidad es la expresión de la elección de un individuo en el contexto de algo mucho mayor. Los mensajes inconscientes de la tradición y la educación tienen un gran impacto. Ninguno es mayor que la imagen totalmente confusa que la mayoría de la gente tiene del aspecto ético y moral que subyace en todas las actividades humanas, y que nace en gran medida de la religión y la cultura. En una época de desintegración de los valores morales y éticos y de decadencia general, la sexualidad no puede ser algo sencillo para los seres humanos.

Es paradójico que mucha gente desea ser liberal en su actividad sexual, pero se encuentra atrapada entre tabúes o prohibiciones que no puede entender ni aceptar. (…)

Los valores éticos sensatos coherentes con la vida moderna, son la mejor ayuda para los jóvenes. Encuentro a gente joven dotada con un conocimiento superior (comparado con el de sus mayores)   de la necesidad de un sistema moral y ético coherente subyacente a las relaciones sexuales. Están totalmente deseosos de adaptar las situaciones de su vida a ese sistema, ya que esta visión está basada en la realidad, la lógica y la sensatez en todos sus aspectos.

Dra. Agnes Gaznavi , del libro: La sexualidad, relaciones y crecimiento espiritual

Decálogo de la felicidad conyugal

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Dos personas que unen sus vidas por amor, tendrán mayores garantías de estabilidad y de felicidad en la medida en que hagan realidad en su vida los siguientes 10 principios:

Cultivad lo mejor de vosotros mismos para un mayor crecimiento personal. El matrimonio no destruye al individuo.

Mostraos siempre tal como sois, sin temor a mostrar la propia fragilidad y vulnerabilidad.

Sed empáticos al máximo, procurando ver las cosas desde el punto de vista del otro. En esto consiste la verdadera comprensión.

No pretendáis corregir los defectos del otro sin antes reconocer sus virtudes. Pensad que nadie es perfecto.

El mutuo respeto en el presente es la base de la felicidad en el futuro. La dignidad de las persona es el mayor valor del hombre.

La complementariedad no basta; hace falta la afinidad en gustos y objetivos para entenderos plenamente. Lo semejante atrae a lo semejante.

Mantened la unidad de criterios en la educación de vuestros hijos. No los utilicéis nunca como medios para vuestros fines.

Tomad la decisión de amaros todos los días. En el amor siempre es posible crecer.

Reconoced privada y públicamente las cualidades de vuestro cónyuge, pues ello contribuye a aumentar su autoestima.

Cuidad vuestro amor con obras. Reducirlo al puro sentimiento es exponerlo a que se agote fácilmente.

Bernabé Tierno en el libro: La fuerza del amor

Vida en común

              
VIDA EN COMUN

 

 

La mayoría de nosotros hemos crecido creyendo en los cuentos de hadas. Soñábamos con el día en que aparecería nuestro “príncipe azul”, nos enamoraríamos y terminaríamos casándonos y siendo felices para siempre. Y ahí, justo donde acaban los cuentos de hadas, empieza la vida en común de la pareja. Nunca llegamos a saber cómo les fue a Cenicienta y a Blancanieves con sus Príncipes. En realidad,  uno no conoce a la otra persona hasta que vive con ella.

Al comenzar la vida en común pueden aparecer los primeros síntomas de desilusión y desencanto y ambos cónyuges vivir con cierta sorpresa el hecho de que en la intimidad cada uno ponga de manifiesto las características mas inmaduras y regresivas de sí mismo. Mientras duró el noviazgo posiblemente la pareja estuvo tan cerca que no podían verse el otro lado, aquella parte oscura y no resuelta de uno mismo, que por cierto existe en todas las personas. Así, comienzan a salir a la luz, en busca de una buena resolución los conflictos internos derivados de la propia familia.

 

La integridad de los lazos familiares debe ser objeto de constante atención, y no han de vulnerarse los derechos de sus integrantes.

‘Abdu’l-Bahá, Promulgación pág.168

 

Muchas personas cuando se enamoran en el fondo esperan que su pareja satisfaga las esperanzas insatisfechas y los anhelos frustrados. De alguna manera se le pide al compañero, se le exige más bien, aquello que no se recibió de los propios padres y de él se espera  inconscientemente que las “repare”, ya que se supone que si nos ama ha de saber lo que necesitamos y tiene que satisfacernos en todo momento. Pero realmente ….

 

Cada uno de nosotros es responsable de una sola vida, y es la nuestra.

Shoghi Efendi. Vivir la vida

 

Sucede a menudo en las parejas que, precisamente aquellos cuyos padres no consiguieron resolver satisfactoriamente la dialéctica del matrimonio tienen mayores expectativas hacia su cónyuge y experimentan de forma más dolorosa la sensación de haber sido defraudado o traicionado.

Comprender de qué modo el pasado afecta a nuestras relaciones actuales nos libera y ayuda a aceptar mejor las turbulencias y vaivenes del amor. Clarificar los sentimientos, motivaciones, expectativas y  la dinámica inconsciente de cada uno; aceptar al otro como es y no como nos gustaría que fuera, sin sobrecargarle de los propios miedos y dificultades, y responsabilizarse de las propias necesidades y deseos; todo esto, que no es poco por cierto, forma parte del proceso de convertirse en una pareja sana y funcional.

El superar la crisis de desencanto del principio de la vida en común, el “caer del guindo” y “aterrizar” supone acabar con esas expectativas idealizadas que tenemos sobre el amor, el compañero y la relación de pareja, y da lugar a un amor más maduro y realista. En la práctica el camino para llegar a conseguirlo pasaría por empezar a hablar desde el “yo”: quiero…, necesito…, temo…, anhelo…; expresar las propias confusiones y miedos, comunicar los deseos y fantasías, hacerse responsable de las propias dificultades y carencias, y a la vez, permitir al compañero y darle la oportunidad de que haga lo mismo. A cada uno le corresponde conocerse  o como dice la siguiente cita:

 

…El hombre debe conocer su propio ser y conocer aquello que lleva a la elevación o a la vileza, a la vergüenza o al honor, a la prosperidad o a la pobreza.

Bahá’u’lláh. The Bahá’i World, pág. 167

 

Cuando los recién casados inician la convivencia deben establecer diferentes acuerdos. Tienen que encontrar nuevas maneras de relacionarse con las familias de origen respectivas, los amigos, los aspectos prácticos de la vida en común, etc. En el proceso de elaboración de los acuerdos pueden surgir diferencias, unas veces grandes y otras más pequeñas,  que de forma explícita o sobreentendida han de resolverse. Las decisiones que se toman tienen mucho que ver con lo que cada uno aprendió en su familia de origen, e incluso en ocasiones, pueden verse afectadas por la excesiva ligazón con los padres. De todos es sabido la diferencia que hay entre la idea que se tiene del matrimonio antes de casarse al hecho de pasar por la experiencia real.

Así mismo, la pareja debe elaborar el modo de encarar los desacuerdos, que inevitablemente surgen en la convivencia. Al principio, se tiende a evitar las discusiones y las críticas abiertas para no herir al cónyuge y así romper la armonía. Más adelante, es posible que al estar irritados puedan verse envueltos en una pelea. En algunas parejas hay temas que no acaban de resolverse y van quedando “aparcados”, entonces puede suceder que la pelea se inicie por cosas sin importancia,  cuando en el fondo,  el motivo principal de la discusión sea por estas cuestiones a las que no se ha encontrado solución. Así, se va elaborando la manera de resolver los desacuerdos y de clarificar cuestiones. Algunas veces la pareja no encuentra soluciones satisfactorias  para uno de ellos o para ambos y esto trae consigo un cierto malestar. Es en este período, cuando los cónyuges pueden aprender a usar tanto el poder de la imposición como el poder manipulativo de la debilidad y la enfermedad.

 

Sin embargo, en todo grupo, por muy amorosa que sea la consulta, de tiempo en tiempo han de surgir puntos irresolubles de desacuerdo. Por otro lado no caben mayorías allá donde sólo entran a decidir dos partes, como sucede entre esposos…

Carta de la CUJ a la AEN de Nueva Zelanda 28/12/80

 

 

A menudo y de forma alterna se tiene que ceder ante determinadas situaciones y realmente la capacidad de abordar las diferencias estabiliza y mejora la calidad del matrimonio. Las diferencias son, en un principio, lo que nos atrae de la otra persona y posteriormente, en ocasiones, estas mismas  pueden  percibirse como una amenaza a la unidad de la pareja. En el fondo, las diferencias son oportunidades para crecer y  nos enriquecen. Aceptarlas, y al mismo tiempo disfrutar de ellas, implica respeto y valoración de uno mismo y del compañero. El reto del matrimonio es encontrar la manera de resolver nuestras diferencias constructivamente. El equilibrio de poder en la pareja es importante y el quid de la cuestión es encontrar un equilibrio satisfactorio para ambos.

La pareja afrontará con éxito las continuas adaptaciones que implica la convivencia si son capaces de hablar de sus dificultades, si se enfrentan a ellas en lugar de rehuirlas, si se apoyan  mutuamente en vez de recriminarse, si logran hacer pactos satisfactorios para ambos, etc. Si todo esto sucede la relación de pareja será buena y gratificante, de lo contrario habrá continuas quejas, discusiones, reproches y malestar, situación que, a la larga, puede llegar a deteriorar a la pareja.

Seamos realistas y librémonos del mito de la pareja perfecta. Un matrimonio feliz no surge por arte de magia, como en los cuentos de hadas,  y tampoco basta un intercambio de promesas conyugales para crear un estado de amor y satisfacción total. El matrimonio no está exento de fragilidad y en su proceso evolutivo atraviesa diversas crisis, crisis que son más llevaderas si la pareja es flexible, es decir, si consigue adaptarse a las diferentes circunstancias cambiantes. Para formar un buen matrimonio la pareja ha de construir un “nosotros” en el que estén plenamente integrados el “yo” y el “tú”.  El objetivo primordial es lograr una relación más profunda y madura.

 

En resumen, la atracción y la armonía de las cosas son la causa de la producción de los frutos y de resultados útiles, en tanto que la repulsión y la falta de armonía entre las cosas son la causa de perturbaciones y de la aniquilación.

‘Abdu’l-Bahá, Bahá’i World Faith, pág. 295

 Maria Ferrer- Psicóloga

Compromiso y ceremonia matrimonial

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El compromiso bahá’í es el acuerdo perfecto y total consentimiento de ambas partes.

‘Abdu’l-Bahá. Bahá’í World Faith. El Matrimonio Bahá’í:Una Creación Divina.

La ceremonia matrimonial, el ritual del matrimonio es importante para la pareja y también, para las dos familias de origen. El ritual constituye un importante hito de paso entre las etapas: es la transición de un noviazgo a un matrimonio formal. Este evento ayuda a todos los involucrados a modificar las formas de relación existentes hasta ahora y a tomar conciencia clara de este cambio, de este paso importante que se da.En presencia de los testigos y de unas cuantas personas, el novio y la novia deben decir:

En verdad, estamos satisfechos con el deseo de Dios’. Este es el matrimonio bahá’í.

Tablillas de ‘Abdu’l-Bahá. Citado en Portales a la Libertad. p. 121

El acto simbólico de contraer matrimonio tiene diferentes significados para cada uno, pero es ante todo un acuerdo de que la joven pareja se compromete mutuamente de por vida. El matrimonio no es un estado en el que se “entra” sino que se trata de un proceso, es algo que se ha de crear y recrear constantemente.El compromiso de la pareja es un acuerdo de crecer verdaderamente más cerca uno del otro, participar de las inquietudes y dar a las necesidades del cónyuge la misma prioridad que a las propias. La idea de compromiso tiene por objeto contrarrestar el impulso de “salir corriendo” ante el primer signo de desilusión. Actualmente algunas parejas se casan a modo de ensayo, sin un verdadero compromiso, pensando que si el matrimonio no funciona pueden llegar a separarse.

El matrimonio bahá’í es el compromiso de ambas partes, una hacia la otra, y la mutua vinculación de mente y corazón.

Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá. nº 86. p. 119

INFLUENCIA DE LAS FAMILIAS DE ORIGEN.

Una nueva pareja no es sólo la unión de dos personas sino la conjunción de dos familias. Las familias de origen de cada cónyuge ejercen su influencia sobre la pareja y crean, al mismo tiempo, una compleja red de relaciones.En la celebración de la boda se ve claramente la convergencia real de las familias de origen. Una imagen representativa y simbólica de esta fusión de familias puede observarse en el ritual de la ceremonia: los novios están situados delante, uno al lado del otro, y detrás los parientes y amigos de cada uno. Y así, podemos ver como en esta nueva etapa de la vida de la familia humana, al igual que en las demás, está involucrada la familia extensa.Verdaderamente en el libro del Bayán, el asunto se limita al consentimiento de ambos contrayentes.

Como deseamos fomentar el amor, la amistad y la unidad del pueblo, ponemos por condición que se busque también el consentimiento de los padres para evitar toda enemistad y mala voluntad.

Bahá’u'lláh. Citado en Bahá’u'lláh y la Nueva Era. p. 183-184)

Una vez que la joven pareja empieza su vida en común sus decisiones pueden estar mediatizadas por la influencia parental. La nueva pareja debe establecer su territorio con cierta independencia de ellos. Tanto los padres como los hijos deben cambiar el modo de relacionarse después de que se hayan casado. La pareja debe cambiar su dependencia de los padres por una relación más adulta e independiente. Una exagerada predisposición de los padres a colaborar limita la independencia de los hijos en lugar de favorecerla, y no les permite madurar ni tomar sus propias decisiones, así como tampoco aprender de sus errores.

La integridad del lazo familiar, debe tenerse en cuenta constantemente y los derechos de sus miembros individuales no deben ser transgredidos….

Citado en el documento sobre la Libertad de C.U.J.29/12/88 citando a Abdu’l-Bahá

La involucración paterna en el joven matrimonio puede llegar a ser causa de desavenencia, aunque a veces no se den cuenta del origen. Es necesario encontrar los límites adecuados entre las generaciones, de forma que sea la joven pareja quien maneje su relación y tome sus propias decisiones. Al mismo tiempo es importante la aceptación y el respeto de la familia de origen de cada cónyuge. Algunas parejas delimitan su territorio, de forma drástica, cortando toda relación con los padres de uno o de ambos, por medio de la distancia física o psicológica. El arte del matrimonio consiste en alcanzar la independencia al tiempo que se conserva la involucración emocional con los padres.

Una vez que se da el consentimiento escrito y se celebra el matrimonio, los padres ya no tienen ningún derecho de interferir.

Carta escrita de parte del Guardián a la A.E.N. de Canadá, el 15 de junio de 1954. Citada en Lights of Guidance. nº 746

La nueva pareja debe ser claramente diferente de cada familia de origen, debe diferenciarse como una familia nueva, forjándose paulatinamente su propia identidad. A veces esta diferenciación es dolorosa -tanto para padre como para hijos- y puede llegar a provocar crisis. Para que los cónyuges formen una verdadera unión deben anteponer su matrimonio por encima de los padres, e incluso de los hijos.La calidad de la relación con la otra persona, las expectativas puestas en la pareja y la forma de comunicarse son factores fundamentales que influyen directamente en el buen funcionamiento del matrimonio. Un hombre y una mujer se unen antes de tener hijos, y generalmente continuan juntos después de que los hijos se hayan ido.

Esforzaos entonces, con alma y corazón, por vivir el uno con el otro como dos palomas en el nido, pues ello es estar bendecidos en ambos mundos.

Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá. nº 92. pág.124

Maria Ferrer, Psicóloga

Formación de la pareja

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 ¿Por qué de entre tantos millones de personas que habitan el mundo uno escoge a otro como compañero?

Los jóvenes se casan porque se enamoran, porque desean tener hijos, para salir del hogar familiar,  etc. Son muchas y diferentes las razones por las que se casa la gente. El atractivo físico tiene su importancia a la hora de elegir la pareja estable, pero no garantiza la compatibilidad ni la permanencia del matrimonio: llevar una vida satisfactoria con la pareja requiere que ambos sean compatibles en muchas otras áreas.

Los mejores esposos son los mejores amigos.

 

Y además, el hombre y la mujer deben ser verdaderamente amigos y deben sentir simpatía el uno por el otro.

‘Abdu’l-Bahá                                                                                                                                                                                                                           

 

Muchas veces uno espera del otro lo que le ha faltado en su familia de origen, se busca la complementariedad, es decir, que nuestra pareja nos complete y aporte lo que nos falta. También se puede elegir pareja buscando rasgos que recuerden a la propia familia de origen,  para perpetuar así las pautas de relación aprendidas.

 

Cada uno, no obstante, debe poner el máximo cuidado por informarse profundamente del carácter del otro, para que el convenio obligatorio entre ellos sea un lazo que perdure por siempre. El propósito debe ser éste: convertirse en amorosos compañeros y camaradas cada uno para con el otro, por el tiempo y la eternidad…

Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá. 

 

Casi todos nos casamos por amor, pensando que nuestra vida  así mejorará y se enriquecerá con nuevos ingredientes que aportará el amor: gratificación sexual, sensación de pertenencia, sentirse necesario, tener hijos, etc.

El amor es el sentimiento que da inicio a un matrimonio y más tarde, sin dejar el amor, la vida cotidiana es la que determina su funcionamiento.  En toda pareja existen tres partes: yo, tú y nosotros. El amor auténtico  da cabida a estas tres partes sin que ninguna de ellas domine sobre las demás. Son dos personas y tres partes, cada una de ellas significativa, cada una de ellas con vida propia. Cuando yo soy más “yo” y tú eres más “tú”, juntos construimos mejor un “nosotros”.

 

El progreso de uno misteriosamente influye en el otro. Llegan a ser los tutores de las almas uno del otro. La distancia o la muerte, fuerzas meramente físicas, no pueden causar su desintegración.

‘Abdu’l-Bahá. Life With Nayan. Citado en Amor, Noviazgo y Matrimonio.

 

El amor es un sentimiento que aparece sin motivo y para que pueda desarrollarse debe ser alimentado día a día. Viene a ser como una semilla que germina, y necesita luz y alimento para seguir creciendo.  Los sentimientos amorosos y tiernos de la etapa de galanteo dan paso al matrimonio cuando la pareja se da cuenta que desea compartir más íntimamente su vida.

 Maria ferrer – Psicóloga

Decálogo de la felicidad conyugal

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Calas de Mallorca

Decálogo de la felicidad conyugal

Dos personas que unen sus vidas por amor, tendrán mayores garantías de estabilidad y de felicidad en la medida en que hagan realidad en su vida los siguientes principios:

1. Cultivad lo mejor de vosotros mismos para mayor crecimiento personal. El matrimonio no destruye al individuo.

2. Mostráos siempre tal como sois, sin temor a mostrar la propia fragilidad y vulnerabilidad.

3. Sed empáticos al máximo, procurando ver las cosas desde el punto de vista del otro. en esto consiste la verdadera comprensión.

4. No pretendáis corregir los defectos del otro sin antes reconocer sus virtudes. Pensad que nadie es perfecto.

5. El mutuo respeto en el presente es la base de la felicidad en el futuro. La dignidad de la persona es el mayor valor del hombre.

6. La complementariedad no basta; hace falta la afinidad de gustos y objetivos para entenderos plenamente. lo semejante atrae a lo semejante.

7. Mantened la unidad de criterios en la educación de vuestros hijos. No los utilicéis nunca como medios para vuestros fines.

8. Tomad la decisión de amaros todos los días. En el amor siempre es posible crecer.

9. Reconoced privada y públicamente las cualidades de vuestro cónyuge, pues ello contribuye a aumentar su autoestima.

10. Cuidad vuestro amor con obras. Reducirlo al puro sentimiento es exponerlo a que se agote fácilmente.

Bernabé Tierno

Sacado del libro: La fuerza del amor

Matrimonio y sexualidad

 

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Foto: Playa de Acudia-Mallorca

Matrimonio y sexualidad

Trascripción editada de una charla ofrecida por el Dr. Hossain Danesh sobre el matrimonio y la sexualidad el día 13 de abril de 1991 en Springfield, Virginia, los E.E.U.U. El Dr. Danesh es un psiquiatra conocido internacionalmente, que reside en Canadá. Actualmente es director del Centro de Terapia del Matrimonio en Toronto. A través de los últimas décadas de su vida profesional, ha hecho investigaciones extensivas en varias áreas, que incluyen el matrimonio y la familia, psiquiatría intercultural, con énfasis especial sobre los refugiados, inmigrantes y víctimas de la violencia, y también sobre la psicología de la espiritualidad.

Buenas noches… El tema del matrimonio es algo que tomaría mucho tiempo discutir, por tanto, solo voy a compartir algunos pensamientos generales sobre el matrimonio y la sexualidad. El primer proceso que ocurre, y que eventualmente termina en el matrimonio, es un proceso que Dios ha dispuesto en toda la creación. Toda la creación ha sido creada en forma de 2 entidades que se atraen una a otra. En el mundo de la humanidad, por supuesto, son los hombres y mujeres. Y la manera en que son creados los hombres y las mujeres es que por naturaleza se atraen los unos a los otros. Es un proceso natural. Y mediante esa atracción mutua y mediante esta acción de reunirse, un nivel más alto de enlace toma lugar.

Entonces, lo primero que sucede, en cuanto al matrimonio, es que un hombre -un hombre joven, un hombre no tan joven, y una mujer joven, siempre una mujer joven- (risas del auditorio), se conocen, se atraen y dicen que se han enamorado… Se atraen el uno al otro, les gusta cosas del uno al otro, cómo se ve la otra persona, cuan linda es, y toda clase de cosas que suceden al comenzar una relación. Pero la esencia y médula de todo, es que se atraen el uno al otro. De hecho, mucha gente cree que el amor significa una atracción muy fuerte.

Ahora bien, hay otra situación que ocurre en esta etapa: esto es, que no solamente se atraen entre ellos, sino que a través de la relación que tienen con la otra persona, descubren que satisfacen algunas de sus necesidades. Y así la relación llega a ser una atracción y gratificación mutua. Por ejemplo, todos tenemos ciertas necesidades. Tal vez estamos solos, y otra persona entra en nuestra vida y compensa alguno de estos sentimientos de soledad que tenemos. Quizás tenemos miedo, y estando con otra persona disminuye el temor. Quisiéramos que alguien nos dijera que somos maravillosos y estupendos, y alguien aparece y nos dice que somos todas esas cosas.

Entonces lo que pasa es que tenemos toda clase de necesidades emocionales, y algunas de ellas, por lo menos, se satisfacen a través de la relación con este otro individuo. Así, cuando 2 personas se juntan, por un lado, se atraen el uno al otro, en otras palabras, se encuentran hermosa y buen mozo, y por otro lado, gratifican algunas de las necesidades que tiene cada uno; cuando esto pasa, entonces la gente dice que se han enamorado. Y al comienzo, ese amor es ciego a cualquier otra cosa.

Todo lo que ellos ven, es que la otra persona es hermosa y que la otra persona satisface sus necesidades. Y los consejos de otros contándoles lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer, por lo general no tiene mucho efecto, por eso, se llama amor romántico, amor ciego, y esa etapa también es romántica porque la mayoría de los asuntos que sienten estas 2 personas la una por la otra son básicamente fantasías: s fantasías en el sentido que ellos ven en el amado lo que ellos quieren ver. Ven en la otra persona todas las cosas que ellos desean, esperan y aspiran que estén allí. No hay nada malo en eso, pero eventualmente podría volverse en algo malo si no hacemos nada al respecto pues la gente básicamente enamorada está en una posición de ignorancia el uno del otro.

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Ellos han ido casi a todas partes, han buscado, y finalmente han encontrado este individuo que les atrae y que les satisface sus necesidades, y sus sentimientos están correspondidos. Entonces se forma un vínculo muy, muy fuerte. Y puesto que no se conocen a fondo, por tanto lo que piensan el uno del otro, generalmente son sus propios pensamientos y esperanzas. Luego en esta etapa, generalmente comienzan a pensar en el matrimonio. Y no muy infrecuentemente se casan.

Y gradualmente, otra cosa sucede, descubren que esta magnífica persona, con todas las cualidades magníficas que tiene, también tiene algunos hábitos y peculiaridades que no le gustan (risitas). Y se sorprenden enormemente (risas) de que la otra persona no es perfecta. Y esta imperfección se manifiesta en toda forma: la forma en como se lava las manos, o mastica, o cepilla sus dientes (risitas) o lo que sea, falta algo, y comienzan a descubrir que la otra persona no es como imaginaron. Porque después de todo, no se conocieron. Imaginaron que la otra persona sería así o asa.

Todos tenemos una idea de como sería el esposo o esposa ideal. Y cuando vemos a alguien, y nos sentimos atraídos, y esta satisface algunas de nuestras necesidades, entonces decidimos que esa persona es exactamente todas las cosas que queremos. Pero luego nos sorprendemos de que la otra persona no es lo que queremos. Hay algo más que sucede en este proceso. Quizás no es que solamente mengua la atracción entre estos 2 y que ellos se acostumbran el uno al otro- ya saben, “el tipo éste o la mujer ésta”, y ya no estamos tan atraídos el uno por el otro- sino que además las necesidades comienzan a cambiar.

Por ejemplo, al comenzar la relación, no infrecuentemente en muchas culturas, las circunstancias son tales que las mujeres por lo general necesitan de alguien que las pueda proteger y los hombres, alguien que los pueda adorar (risas). ¿No es así? Bueno, entonces comienza este asunto: te cuidaré, tú eres una muñeca, te pondré ahí arriba, te desempolvaré, te cuidaré- este es el hombre hablando a la mujer- siempre que me adores y hagas lo que yo quiero. Y así la mujer tiene que ser esclava y adorar al magnífico marido (risitas); y el marido es el tipo poderoso que sale al mundo peligroso y trae toda la protección.

Bueno, así fue el estilo antiguo de los matrimonios que aún existe muchísimo en este mundo. Pero el estilo moderno, es que la esposa diga: “ahora yo quiero que tú me sirvas y adores”, y comienzan el juego de un lado al otro: tú no me estás adorando y sirviendo bastante. Y una lucha por el poder empieza a ocurrir. Y todas esas fantásticas aspiraciones y sueños que estaban al comienzo de la relación y el matrimonio, todos uno por uno, empiezan a cambiar o quebrarse. Y la pareja comienza a preguntarse: ¿qué estoy haciendo en esta relación? ¿Qué hay en ella para mí? ¿Qué quiere él? ¿Por qué ella es así?… Pero más importante aún, otro proceso ocurre.

Y este próximo proceso, es que la esposa y el marido comienzan a involucrarse más y más en sus propias respectivas áreas de interés, que el uno por el otro. Al iniciar el matrimonio, el marido y la esposa piensan en el otro la mayoría del tiempo, aún cuando están en el trabajo, el hogar o donde sea. Pero cuando esa etapa termina, comienzan a pensar más y más en sí mismos. Comienzan a pensar en sus trabajos. Si tienen hijos se ocupan de ellos: frecuentemente uno más que el otro. Se preocupan del hogar y la decoración y el ahorro y el crecimiento del negocio, o lo que sea. El hombre y la fama, etc… y se vuelven más y más ocupados consigo mismos. Y más alejados uno del otro.

Cierto sentido del remordimiento surge y un sentido de pérdida se manifiesta. Ellos comienzan a resentirse por lo que está sucediendo. Comienzan a pensar si habrían tomado la decisión correcta o no. Comienzan a preguntare si esto es como quieren ser, y comienzan a pensar en la imagen linda y romántica de antes. ¿No sería lindo regresar de vuelta a esa imagen romántica? Si el comienzo fue malo, no lo querrán (risitas), pero si fue bueno, querrán volver a éste. Y es durante esta etapa-que es la segunda etapa del matrimonio (generalmente pasa por 3 etapas)- cuando existe el peligro del derrumbamiento del matrimonio, de involucramientos fuera del matrimonio, de enormes discusiones y peleas y desacuerdos. Yo diría que más o menos el 80% de los matrimonios que se deterioran, lo hacen en esta segunda etapa.

Cuando ellos permiten que suceda, lo que hacen es comenzar una nueva relación con otra persona. Entran en la etapa romántica y están ciegos de nuevo y pronto, el proceso de la segunda etapa comienza y entran en el mismo proceso de antes. Porque no hay cómo escapar de esta dinámica y de esta evolución del matrimonio. ¿Por qué es así?. Porque el matrimonio no es un contrato, al contrario de lo que piensa mucha gente. El matrimonio no es un contrato. Más bien es, como lo define ‘Abdu’l-Bahá, una unión es un fenómeno que junta 2 entidades vivientes y crea una tercera entidad que tiene ya una vida propia. Déjenme darles un ejemplo de una unión: en la matriz, antes que el espermatozoide y el óvulo se junten, tienen una vida propia de unas cuantas horas. Pero cuando se juntan para crear la vida de un nuevo huevo fertilizado –en otras palabras, cuando tienen una unión- entonces comienza la vida de un ser humano. Todos nosotros somos el resultado de esa unión. Y como ven, esta unión crea algo nuevo que es mucho más grande y muy diferente al espermatozoide o el óvulo. Es un ser con su propia identidad; tiene una vida que es propia.

De esta manera cuando toma lugar un matrimonio, nosotros, como dice ‘Abdu’l-Bahá, nos juntamos y creamos una condición de unión. Lo que significa es que creamos una nueva entidad, un nuevo organismo. Este nuevo organismo es el matrimonio. Y este organismo –este matrimonio- tiene que crecer, tiene que madurar como cualquier otro organismo. En un nivel es como un niño. En otro nivel es como un adolescente. Y en otro nivel es como un adulto.

Por tanto, al comenzar un matrimonio, de las 3 entidades –osea, la esposa, el marido y el matrimonio- aquella que necesita más protección es el matrimonio. En esencia, el matrimonio es el primer bebé de la pareja, y el segundo bebé es el primer hijo. Así que el primer bebé al que damos a luz es el matrimonio. Y al comienzo, este matrimonio es muy frágil. Necesita atención, nutrición y cuidado. Requiere ayuda para poder crecer, para poder fortalecerse. Tiene que pasar a la próxima etapa, que es la etapa de la adolescencia, en que habrá rebeldía y lucha y discusión del poder, como cualquier hijo que lo hace con sus padres. Y luego alcanza a la próxima etapa, que es la etapa de la madurez. Y otra clase de relación ocurre. Bien, puesto que la gente no comprende este fenómeno, tan pronto se casan, esperan que el matrimonio recién nacido cuidará de todas las necesidades de ellos.

Y este matrimonio bebé pequeño no lo puede hacer. No puede. Y se derrumba bajo el estrés y la presión que le han impuesto. Por tanto, ese es el primer asunto que debemos de entender bien sobre el matrimonio: que el matrimonio no es solo un contrato; es una unión que crea una nueva vida, un nuevo ser vivo, un nuevo organismo viviente. Ahora bien, puesto que el matrimonio es una unión, debe por tanto tener una cualidad especial –una característica especial- ésta de la que carece la mayoría de los matrimonios que veo, no solamente en el ambiente clínico, sino en general en la población.

La mayoría de la gente no tiene noción alguna sobre lo que debería ser la característica fundamental de un matrimonio. Piensan que el matrimonio son 2 individuos que se aman. Y por ‘amarse’, quieren decir que 2 personas están mutuamente atraídas, huelen bien uno al otro, tienen ‘buenas’ vibraciones entre sí y satisfacen mutuamente sus necesidades, y lloran en el hombro del otro, y se ríen juntos, y ellos piensan que eso es el amor. Y en consecuencia, el elemento fundamental que hace posible una unión no toma lugar. ¿Pero cual es éste? Éste por supuesto, es la unidad. La mayoría de los matrimonios no crean condiciones para la unidad. La mayoría de los matrimonios no crearán las condiciones para la unidad porque la gente no comprende lo que significa la unidad. ‘Abdu’l-Bahá dice en una de sus oraciones sobre el matrimonio:

“¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios¡ Verdaderamente, este tu siervo y esta tu sierva se han reunido bajo la sombra de tu misericordia y están unidos por tu favor y generosidad.”

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La primera cosa en el matrimonio es la unidad. Ahora bien, ¿qué significa unidad? Pues, unidad no significa que el marido y la esposa estarán de acuerdo en todo el tiempo. Unidad no significa que pensaran igual. Quizás pensarán igual, quizás no. Unidad no significa que tendrán los mismos apetitos, o la misma orientación, o el mismo impulso sexual, o los mismos niveles de comodidad o incomodidad. Todos éstos son como el baño sobre la torta, pero no son elementos de unidad. El primer y principal elemento que crea la unidad es que la relación tiene que ser justa. Tiene que haber justicia en la relación.

Un matrimonio basado en la unidad, es un matrimonio en el que existe la justicia. Ahora, ¿qué significa la justicia en el matrimonio? Significa que el esposo y la esposa deben tener las mismas oportunidades para el desarrollo, para el crecimiento, para el mejoramiento. Para poder evolucionar, deben tener las mismas oportunidades. Esta es la primera parte del asunto. Si queremos poder crear la condición de unidad, debemos crearla en una casa en la cual la mujer y el hombre sientan que se están tratando el uno al otro con justicia. Lo que necesitamos es alguien que nos anime.

Puesto que tenemos tantas cosas que debemos cambiar, cosas que no nos gustan en nosotros mismos, sería hermoso de veras si alguien dijera: amado mío, tú eres magnífico por esto y por esto otro. Nos daría ánimo para actuar sobre nuestro proceso de transformación. Verán, el acto de animar es un proceso en el cual usted da aliento a otro ser humano, a fin de que aquella persona tenga el coraje de cambiar. Entonces, para tener el coraje para cambiar uno mismo necesita aliento. Y si se necesita aliento, solo es posible tenerlo cuando alguien más nos lo da. Para poder animar, también requerimos coraje.

La mayoría de la gente no anima a otros porque no tiene el coraje para hacerlo. Pensamos que al decir que ellos son maravillosos, yo no soy maravilloso, o si decimos a otras personas que ellos son buena gente, pensamos que estamos diciendo que nosotros no somos tan buena gente. Siempre es más fácil contar todos los problemas malos de otra persona que sus buenas cualidades. Requiere coraje trascender sobre uno mismo y enfocarse en las cualidades de otra persona sin ser hipócrita, sino de verdad sincero. Estos son pues los procesos involucrados. Estamos intentando establecer la unidad. Por tanto para establecer unidad, se requiere justicia. Y una de las dimensiones de la justicia es que en una relación justa todos tienen que tener la oportunidad para desarrollar y crecer.

Y puesto que todos tienen que desarrollar y crecer, necesitan estimulo, pues el ánimo es el alimento del crecimiento. Sin el aliento, no crecemos. Si la planta ha de crecer, necesita comida. Aquí el alimento de crecimiento del individuo es el estimulo. Tratemos entonces de crear la condición de justicia. Pero la vigilancia para que haya justicia no es tan fácil, porque hay un requisito previo a la justicia, este requisito es la unidad. Bahá´u´lláh dice que el propósito de la justicia es la aparición de la unidad. Bien, pero ¿cual es el requisito previo a la justicia? El requisito previo a la justicia es el de crear una condición de igualdad.

Tenemos que crear un matrimonio de iguales. La humanidad jamás ha tenido un matrimonio de iguales. Los matrimonios hasta ahora han sido matrimonios de personas que no son iguales. Las mujeres, por lo general, han estado en un nivel inferior en la escala de igualdad. La historia de la humanidad ha sido la historia del abuso del poder de los hombres, y este abuso de poder ha sucedido en todo nivel, y más consistentemente al nivel del matrimonio.

Los hombres tienen que afrontar esta realidad. No importa si ellos proceden de tal o cual origen, si son de origen persa, norteamericanos, sudamericanos o japoneses o lo que sea, queda el hecho de que las mujeres y los hombres no se han relacionado el uno con el otro a través de la historia desde una posición de iguales. El hecho es que los hombres continúan manejando el poder, abusando del poder para controlar. Y queda el hecho que debido a esto las relaciones no son de iguales. Y si la relación no es igual entonces la relación no será justa y si la relación no es justa entonces la relación no será unida. Y si no ha ocurrido una unión, en realidad no existe un matrimonio, de todos modos no hay otra salida.

Ahora bien ¿como vamos a crear la condición de igualdad? ¿Existe un requisito previo para ello? Pues sí, existe uno. Primero que todo, debemos volvernos menos egoístas y más dirigidos hacia las necesidades de la otra persona. La gente es egoísta. Vivimos en una sociedad que nos dice: “cuide del número uno” y número uno significa el YO. Vivimos en una sociedad que fomenta el individualismo. Vivimos en una sociedad que fomenta el egoísmo, la indulgencia. Criamos a nuestros hijos para ser mimados y egoístas y para que piensen en sí mismos y sólo en sí mismos. Y por tanto ¿como podrían ellos pensar en igualdad? No lo harán.

He aquí entonces el panorama de este proceso: cuando hablando sobre el amor en una relación, estamos hablando sobre condiciones que empiezan siendo menos egoístas, traduciéndose en hábitos de igualdad, traduciéndose en la práctica de justicia, traduciéndose en la creación de unidad que nos permitirán crear un matrimonio pacifico. Este es todo un proceso. Hasta el presente, esto en realidad no ha sido posible.

Los matrimonios del pasado han sido un tipo diferente de matrimonios –algunos buenos, otros malos- pero, por lo general, matrimonios característicos de las etapas de la adolescencia y niñez del desarrollo de la humanidad. Hoy es la etapa de la madurez de la humanidad. Estamos en la última etapa de la adolescencia, y en la Dispensación de Bahá’u’lláh, toda la humanidad tendrá que elevarse al nivel de adulto (de madurez). Todo va a cambiar, incluyendo las historias de amor. Y las relaciones de amor van a cambiar. Vamos a tener otra clase de relaciones de amor.

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Pensemos en algunas de las historias tradicionales de amor: Shirín y Farhad. Shirín es princesa. Ahí está sentada; tiene toda clase de sirvientas que le atienden, le dan bebidas, le mantienen fresquita, le ponen polvos y toda clase de cosméticos. Ahí está ella sentada en toda su hermosura gloriosa. Y Farhad es un cantero, un tipo alto, delgado y pobre. Un día Farhad contempla la belleza de Shirín y cae enamorado. Cae bien profundo (risitas). Solo puede pensar en Shirín, no puede beber sin pensar en Shirín, no puede dormir sin pensar en Shirín. Por fin, lo único que él puede hacer es ir a ver al rey, un gran rey –todos los reyes de Irán eran grandes (risitas)- y él le dice: oh gran rey, me he enamorado de Shirín. Quiero casarme con ella. Y el rey, siendo grande, dice: no hay problema. Quieres casarte con Shirín. Perfecto. Lo único que tienes que hacer es mover esta montaña de aquí para allá.

No es muy lejos, pero no obstante tienes que moverla (risitas). Farhad, siendo joven, …y estúpido… (risas), se embarca en cortar a pedazos la montaña, moviéndola por pedazos de aquí hasta allá, y todavía lo está haciendo (risas). Mientras tanto, Shirín ha tenido la diversión de su vida. Es un amor unidireccional. Uno da, uno recibe. Shirín ahí sentada, tiene que recibir. Farhad tiene que dar.

Este es un tipo de historia infantil. Es un desarrollo antiguo de la relación de amor, en que uno da y el otro recibe. En el contexto de padre o madre y un niño, está bien. En el contexto de marido y esposa, no debe durar por mucho tiempo. Luego vamos a la próxima etapa, que es el equivalente a la etapa adolescente. Ésta es la etapa de todo o nada. Tú me amas, y tú me amas por sobretodo, y no amas a nadie más. Yo te quiero, y te quiero por sobretodo, y aún más que eso, y a nadie más. ¿Bien? Así se relacionan. Así fueron Romeo y Julieta. Piensen en Romeo y Julieta. Se aman. Se enamoran, se miran y piensan, “¡caramba, qué magnífica es ella, qué bello es él…” De este modo se enamoran y luego tienen que probar quién ama más a quién. Porque los adolescentes tienen que probarse; oh, yo te amo más a ti que tú a mi. Te doy más, tú das más, y así van probándose, hasta que en el proceso llegan al extremo y ¡los pobres diablos mueren en el intento¡ Se matan para probar que se aman. ¿Por qué? Porque están en un estado de competencia. O se está en un estado de recibir y dar, o se está en un estado de competencia.

El amor de iguales es otra clase de relación de amor. Esta historia tiene que ser escrita por la nueva generación de bahá’ís. No tenemos una historia de amor de iguales. La literatura del mundo, no escribe historias de amor sobre las relaciones de iguales. Nosotros tenemos que escribirlas. Esta es la primera vez en la historia de la humanidad, que Dios viene a la humanidad y dice “Ámame para que yo te ame. Si tú no me amas, mi amor jamás llegará a ti”. Con esto, Dios está diciendo a la humanidad: maduren. Esta es la edad de la madurez, hay que poner a un lado los modos antiguos, los modos infantiles, los modos adolescentes de mirar al amor, hoy en tu relación con Dios, tienes que amar al nivel de un ser maduro. Es un honor que Dios ha otorgado a esta generación.

Y la gente joven de esta generación, y la gente no tan joven de esta generación, tienen que comenzar a escribir historias de amor sobre las relaciones de iguales. ¿Cómo las escriben?, pues creándolas. Viviéndolas, ya que es un proceso diferente que ahora ocurrirá. Es en este contexto que podemos comprender mejor los problemas sexuales que existen en el matrimonio.

Veamos, el sexo es una dimensión de la atracción que sucede entre hombres y mujeres. De hecho, es una fuerza de atracción muy poderosa. Si 2 individuos tienen que atraerse, se atraen de muchas maneras. De un modo físico, de un modo sexual, en una manera ideológica, en maneras emocionales. Estas son maneras diferentes en que la gente se atrae. Entonces el sexo, por supuesto, es muy importante en este proceso, porque es así como la gente se atrae y es una dimensión muy esencial de la relación, porque permite la continuación de la raza humana. Y más importante aún, nos permite, como Bahá’u’lláh dijo, traer a este mundo a aquellos quienes recordarán a Dios, quienes crearán una nueva civilización de progreso continuo, y contribuirán a ella.

Como se ve, pues, tiene un resultado. Cualquier unión tiene que tener resultados. Y la unión del espermatozoide y el óvulo es el niño que viene a este mundo. La unión del matrimonio es para traer a un niño a este mundo. De éste modo, no solamente se crea unión entre marido y esposa, y como resultado se tiene el matrimonio, sino que también a través de este matrimonio se crea la familia. Ahora bien, las actitudes hacia el sexo en diferentes culturas, en diferentes religiones, han sido básicamente en proporción a la niñez o la adolescencia. El entendimiento de la gente sobre la sexualidad está mezclado con bastante ignorancia, bastante falta de conocimiento sobre el sexo, bastante fantasía, o bastante timidez. La gente no sabe de lo que se trata; no sabe hablar sobre el tema.

Por ejemplo, en familias persas, diría en general, que existe una ignorancia total sobre la sexualidad. Nadie habla sobre ella. Uno escucha: ésta es un área prohibida para hablar. No obstante, la gente piensa en ella (risitas). La gente la siente y por tanto prosigue a tientas. En el Cristianismo se acerca el tema así: el sexo es malo; por lo tanto, no piensen en ello. Bien, pero si digo a un número de personas en este cuarto, por favor, no piensen en el sexo (risitas), piensen en cualquier otra cosa, pero en sexo no, ¿qué piensan que harían ustedes? (risas). Hace unos instantes, no estaban pensando en eso, pero ahora…(risas), ¡sí señor, están pensando en eso¡ ¿bien?, eso es exactamente lo que sucede en el Cristianismo y en muchas familias persas, o familias musulmanas,… Esto es lo que decimos a los jóvenes, quienes están llenos de hormonas y todo el impulso de la sexualidad, les decimos: ¡no piensen en sexo¡ (risas). Los demás están mintiendo: vayan a tomar baños fríos (risitas).

Ésta es la clase de remedios que recibe la juventud. Y si esto no funciona, entonces intentamos asustarlos. Pues ya saben, si llegan al sexo, se contagiarán la sífilis, el SIDA, o, o, o…toda clase de cosas: como la masturbación, sobre la sexualidad. Tratamos de controlar a la gente, mantenerla en una condición mediante el proceso del miedo, o tratamos que no piensen en ello.

Nos acercamos a todo el proceso desde una perspectiva negativa. Entonces, cuando ninguno de estos funciona, llamamos a la ira de Dios. Decimos que Dios les ha dicho que no lo hagan, por tanto, no lo deben hacer. Si? Pero eso no funciona tampoco. Lo único que hace que es que la gente crezca con miedo sobre el sexo, o ignorante sobre el sexo, o avergonzada sobre el sexo, o enojada sobre el sexo, o todo esto en conjunto. Y eso es lo que pasa. La gente no sabe lo que es la sexualidad. Entonces, la sexualidad pierde su contacto con la sensualidad, con la belleza, con la gratificación que la acompaña, con cualquier otra dimensión de desarrollo humano que en verdad debería ser magnifica y tendría que dar a uno un sentido de realización.

Déjenme darles un ejemplo, un paralelo para que podamos ver como funciona y ver que clase de problema tenemos en la sociedad. El sexo es uno de los apetitos biológicos. El hambre es otro apetito biológico. El hambre es más importante que el sexo, porque si uno tuviera hambre y no comiera, muere. Pero si uno tuviera ganas de tener sexo y no tuviera sexo no va a morir ( risitas). Bueno, sabemos por lo menos esto de los apetitos (risas). Entonces, el hambre es más importante que el sexo. La comida es más importante que el sexo, en ese sentido. ¿Y cuáles podrían ser los modos de comer? Algunas personas comen rápidamente. Otras comen lentamente. Algunas personas comen “comida basura” (risas). Otros comen comida a lo “gourmet”. Algunas personas comen demasiado y después se sienten mal. Otras comen demasiado poco y siguen teniendo hambre.

La mayoría de las personas no tienen la disciplina necesaria para crear un hábito sano de comer. No lo tienen. Algunas personas comparten su comida con otras, junto con sus gérmenes, enfermedades, resfriados y todo lo que tienen (risitas). Algunas personas le quitan la comida a otros (risas). Piensen ustedes todo lo que hacemos con la comida. Todo tiene paralelos con el sexo. Eso es lo que hacemos. Así es el apetito, así es como procedemos. ¿No es cierto? Algunas personas piensan que si no comen, perderían el control total.

Pero sabemos, por ejemplo, que en una vida perfecta tiene que haber disciplina. Tiene que haber un proceso. Hay un tiempo. No se puede dar un asado a un infante de 2 meses. Simplemente no lo puede hacer. ¡Mataría uno al bebé! El sexo prematuro daña en la misma manera que la comida equivocada en el momento equivocado. La dimensión equivocada de la sexualidad en el momento equivocado, daña. Y el sexo no es solo tener coito: es toda una variedad de cosas. Para comenzar, algunos aspectos de éste son perfectamente aceptables: el valor que las personas muestran una a otra; el cuidado que muestran; el afecto que muestran; la amistad con que inician la relación. Estos son la miel y la leche de toda niñez. Son perfectamente aceptables. Entonces el sexo no es solo el resultado final de tener coito, porque esta es la imagen que creamos, que eso es lo fundamental, y es por eso que cuando la mayoría de la gente tiene coito, se siente desilusionada. O es doloroso o es desagradable, o es demasiado corto, o demasiado largo, o es demasiado esto, o lo otro.

La mayoría de la gente se desilusiona porque su acercamiento a este es tan indisciplinado, tan desconsiderado, tan callado y tan dejado en el estado de ignorancia. Se acercan al tema con una falta total de sofisticación. He aquí lo que hemos creado –y nuestros hijos se están criando en una sociedad que cree en la gratificación instantánea, el sexo es instantáneo, todo lo que hay en la sociedad tiene que ser instantáneo. Y así la alegría de ello se desvanece. El proceso de la relación sexual en los seres humanos es el proceso del descubrimiento: de la belleza en cada uno. Esta es una de sus dimensiones. Es el proceso del descubrimiento de autocontrol en uno mismo.

Nuevamente, comparemos con la comida. ¿Recuerdan Uds. aquellas ocasiones en que se dan el lujo de sentarse en la mesa, a comer lentamente, a saborear todo lo que comen, y tener la mejor cena gourmet posible, y gozar de cada instante? ¿Sí? Pues para descubrir la belleza de esos, tienen que actuar deliberadamente, tienen que ser considerados, tienen que estar con el ánimo correcto, tienen que estar en el estado correcto de unidad; con la gente con quienes comen ustedes, la condición de unidad debe existir.

Y entonces, esa cena se vuelve memorable. A la sexualidad, debe uno acercarse en esa manera. Es muy diferente cuando comen así que cuando van deprisa para agarrar una hamburguesa y engullirla. Ése es un proceso muy diferente. Entonces todo el acercamiento que tenemos aquí sobre el tema de la sexualidad tiene que estar, por ejemplo, relacionado con el conocimiento sobre la sexualidad. Aquí quiero usar otra analogía sobre alimentos, estaba leyendo hoy en el diario ‘The Washington Post’ que el gobierno estadounidense ha decidido cambiar el modelo de la buena dieta para el pueblo norteamericano. Se habían equivocado todos estos años. Malas noticias (risitas). Lo que todos estos años les han estado diciendo que era una dieta buena, resulta ser una dieta mala. ¿Y saben Uds. cuál es la característica de la dieta mala? Es que Uds. comen demasiado de lo que no necesitan. Y demasiado poco de aquellas cosas que sí necesitan. Esta es la misma actitud hacia la sexualidad en esta sociedad.

Prestamos más atención al acto final del coito entre hombres y mujeres que a enfocar en aquellos elementos que entran en una relación sexual. Una relación sexual es un proceso del descubrir la belleza de la otra persona, primero. Tiene que comenzar con el estimulo mutuo. Tiene que comenzar con la cualidad de que uno no piensa en sí mismo, sino en la otra persona. Tiene que comenzar con ser considerado con la otra persona. Tiene que comenzar con la condición cuando se va creando la atmósfera de comodidad, seguridad, tranquilidad y confianza el uno en el otro. Hay que poner todas estas cualidades para que funcione el proceso. No se puede simplemente ejecutarlo de prisa con la sola idea de descubrir la belleza.

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La segunda cosa que se quiere lograr es la de la disciplina: porque cualquier actividad humana es exitosa si está combinada con disciplina. Déjenme desarrollar esto. Es muy importante. Cada actividad humana es exitosa si la hacen desde la posición de iluminación y el conocimiento –o sea, que se sabe lo que hace- si la hacen con sentimientos positivos de amor y estímulo, y si la hacen con autodisciplina… y moderación. Cada actividad humana requiere estas 3 características. No hay nada en esta vida con la cual no debamos involucrarnos con conocimiento amor y disciplina. ¿Cuál es el acto fundamental de un ser humano?

Nosotros, los seres humanos hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios, ¿no es así? Ahora bien, la cualidad o atributo de Dios es que Él es el Creador. Él crea. Y Él nos creó a Su misma imagen. Por tanto, nosotros somos creadores. Constantemente creamos. Creamos familias, sillas, aviones… Creamos todo lo que hay en este universo. Nosotros creamos aquellas cosas que creamos. Porque somos creados a la imagen y semejanza de Dios. Bien, el acto del amor en la sexualidad y el matrimonio, tiene que ser creativo. Y para que una cosa sea creativa, tiene que ser disciplinada. Aquella gente que pinta, por ejemplo, o hace música, o baila, lo sabe. Una de las cosas que necesitan necesariamente si van a ser creativos, es la disciplina. Y una vez que crean esta disciplina, dentro de los límites de la disciplina tienen que ser libres. Y esa es la relación entre el hombre y la mujer.

Por ejemplo, antes del matrimonio, la disciplina –el límite para la creatividad- es la castidad. Dentro del límite de la castidad, entonces, el hombre y la mujer, pueden relacionarse como jamás lo han podido hacer antes. Porque uno de los dones de Bahá’u’lláh sobre la castidad, es la aclaración que hasta ahora en la historia, que hasta ahora hombres y mujeres no se han conocido aún. ¿Por qué? Porque en el momento en que uno se acerca al otro, comienza a pensar en el sexo. Y comienzan a pensar, ¿cómo puedo tenerlo a él o ella? O ¿cómo puedo escaparme de él o de ella? (risitas) Esto se aplica desde el comienzo. Y tan pronto que esto ocurre, estas dos personas no van a poder conocerse. No van a ser totalmente honestos el uno con el otro. No van a confiar el uno en el otro.

Pero cuando saben que van a tener una relación disciplinada, mediante la norma de la castidad, entonces, una pareja podrá conocerse, podrá acercarse, podrá expresar sus pensamientos íntimos, podrá compartir sus sentimientos, pensamientos y aspiraciones, podrá compartir y decir lo que le gusta y lo que no le gusta, lo que le atemoriza y lo que no. Así una pareja llega a conocerse. Entonces es en aquel proceso, cuando una persona que elige, lo hace con los ojos abiertos en vez de los ojos cerrados.

La otra disciplina sobre el sexo radica en el contexto del matrimonio, en que uno tiene que ser total y completamente veraz con su cónyuge. Y no estar envuelto en romances extramaritales. ¿Qué significa esto? Nuevamente, uno mismo provee las estructuras. Y dentro de esos marcos hay que tener libertad. Si no se tiene libertad, todo el asunto se derrumba. Existen entonces dos marcos de referencia que Bahá’u’lláh da, que nos permiten sentir libertad para la creatividad dentro de límites que son necesarios, porque es imposible crear sin disciplina. No es asunto de castigo, o de Bahá’u’lláh diciendo, “Yo no quiero que disfruten Uds., o vamos a darles un mal rato a Uds. Jóvenes”. Éste no es el asunto.

El asunto es que Dios tiene que crear las condiciones en las cuales Uds. puedan volverse lo más creativos posible. Y de todas las cosas que creamos, la más importante, la más magnífica, la de mayor alcance, es nuestra vida. Y es a través de límites y de disciplina. Uno de ellos es la castidad, o fidelidad, antes del matrimonio y después del matrimonio. Otro es la oración diaria. Otro es el ayuno. Otro es el no murmurar. Otro es servir a la humanidad. Otro es la búsqueda del conocimiento y las artes.

Y así sucesivamente. Estos llegan a ser las armaduras o bases dentro de los cuales creamos nuestra personalidad, manera de vivir, lo que somos, la clase de matrimonios que tenemos, la clase de familias que tenemos, la clase de sociedad que tenemos, la clase de civilización que creamos. Entonces llegamos a ser creadores.